Las Fuerzas de Defensa Nacional de Sudáfrica ordenaron descontinuar el Proyecto Kgala, un programa que empleaba a técnicos cubanos para reparar y mantener equipos militares, después de que salieran a la luz cuestionamientos legales y gastos irregulares por 278,6 millones de rands, equivalentes a unos 16,9 millones de dólares. Aunque los cursos de formación en marcha podrán concluir, la decisión vuelve a poner bajo presión los acuerdos de cooperación entre Pretoria y La Habana.
La orden de detener el Proyecto Kgala fue confirmada por el contraalmirante James Matshimane, jefe de Política, Estrategia y Planificación de las Fuerzas de Defensa Nacional sudafricanas, durante una comparecencia ante el comité parlamentario encargado de supervisar el sector, según informó el medio local News24.
El oficial explicó que las actividades formativas que ya están en marcha podrán finalizar antes del cierre definitivo. Sin embargo, no precisó quién emitió la instrucción, cuándo concluirá el proceso ni si se realizarán nuevos desembolsos durante la transición.
El programa comenzó en enero de 2025 como sustituto del Proyecto Thusano y contemplaba la participación de 119 ciudadanos cubanos en labores de mantenimiento y reparación de vehículos militares, equipos aeronáuticos y componentes navales.
La iniciativa quedó seriamente comprometida después de que el principal asesor jurídico del Estado sudafricano concluyera que el acuerdo vulneraba las normas de contratación pública y era inválido. A ello se sumaron las observaciones de la Auditoría General sobre el manejo de los fondos.
Los 278,6 millones de rands señalados como gastos irregulares no implican automáticamente que todo ese dinero haya sido robado o perdido, sino que se identificaron incumplimientos de requisitos legales o procedimientos financieros.
La Alianza Democrática (DA), integrante del Gobierno de Unidad Nacional, celebró la decisión y reclamó un calendario verificable para completar el cierre, revisar los gastos y aclarar las obligaciones contractuales pendientes.
La polémica también revive las críticas al programa anterior, Thusano, que habría acumulado unos 3.040 millones de rands en costos durante una década, con 1.699 millones clasificados como gastos irregulares, según cifras citadas por la oposición.
El cierre de Kgala representa un nuevo revés para la cooperación militar entre ambos países, marcada por históricos vínculos políticos, pero también por crecientes cuestionamientos sobre su legalidad, sus costos y las prioridades del presupuesto sudafricano.
Fuente: News 24 horas
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