El Anatoly Kolodkin, buque ruso sancionado por EE.UU. y la UE, mantiene rumbo al Caribe, pero ya no apunta a la isla, dejando en duda la llegada de crudo en medio de apagones y escasez de combustible en Cuba.
El tanquero ruso Anatoly Kolodkin, que en días recientes había generado esperanzas ante la crisis energética en Cuba, continúa su avance hacia el Caribe, pero ha cambiado su ruta y ya no se dirige directamente a la isla. Según los sistemas de seguimiento marítimo VesselFinder y Marine Traffic, el buque navega a unas 10-11 nudos, alejándose de Matanzas, su destino inicialmente previsto.
Este giro aumenta la incertidumbre para los cubanos, quienes enfrentan apagones de hasta 30 horas, escasez de combustible y un sistema eléctrico al límite. Durante días, la posible llegada del tanquero se percibió como un alivio temporal para la crisis, pero ahora esa expectativa se diluye. La situación evidencia la alta dependencia de la isla de envíos externos y la vulnerabilidad ante restricciones internacionales.
El Anatoly Kolodkin está sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, y su desplazamiento fue monitoreado de cerca por autoridades estadounidenses. Incluso se reportó la presencia de embarcaciones de la Guardia Costera de EE.UU. en la región, como parte de los esfuerzos para impedir el suministro de petróleo ruso a Cuba. Estas acciones reflejan la creciente presión geopolítica que rodea cualquier intento de envío de combustible ruso hacia la isla.
El cambio de rumbo ocurre en paralelo con movimientos militares en el Caribe. El destructor estadounidense USS Nitze fue detectado cerca de Bahamas y se dirige hacia el Caribe Central, siguiendo una trayectoria similar a la del tanquero, lo que añade tensión al panorama y genera preguntas sobre los próximos pasos de ambas partes.
No es la primera vez que un envío ruso se desvía. Días atrás, el buque Sea Horse, con combustible ruso, cambió rumbo hacia Trinidad y Tobago tras nuevas restricciones impuestas por Washington, dejando nuevamente a Cuba sin suministro en un momento crítico. Desde enero, con la suspensión de envíos desde México y la irregularidad de los suministros, la dependencia de Cuba de operaciones inciertas se ha vuelto cada vez más evidente.
El desvío del Anatoly Kolodkin subraya cómo la crisis energética cubana está entrelazada con la geopolítica global, las sanciones internacionales y la presión estadounidense sobre envíos estratégicos. Para la población cubana, cada retraso o cambio de rumbo de estos buques representa más incertidumbre, apagones prolongados y mayores dificultades para satisfacer necesidades básicas de transporte y electricidad.
Fuentes: El País, Associated Press (AP News)
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