El aumento y modernización de una instalación de inteligencia de señales en Cuba, vinculada a posibles operaciones de monitoreo de China y Rusia, ha reactivado las alertas en Estados Unidos por su proximidad a importantes bases militares y estratégicas en Florida.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció recientemente que la isla alberga presencia de inteligencia rusa y china a escasos kilómetros del territorio estadounidense, lo que ha elevado el debate sobre la seguridad nacional en Washington.
Informes recientes y análisis de imágenes satelitales han identificado cambios significativos en el centro de inteligencia de Bejucal, ubicado en las afueras de La Habana. Según especialistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en el sitio se ha ampliado la infraestructura de vigilancia con nuevas estructuras y una matriz de antenas circulares de mayor tamaño.
Estas instalaciones, conocidas como CDAA (arreglos de antenas dispuestas en círculo), permiten detectar el origen de señales de radio a largas distancias, lo que podría facilitar el seguimiento de movimientos militares y comunicaciones en la región.
De acuerdo con analistas citados en medios estadounidenses, este tipo de tecnología no permite necesariamente interceptar comunicaciones cifradas, pero sí ayuda a identificar patrones operativos, movimientos de fuerzas y actividad electrónica de unidades militares en el tiempo.
“Se pueden detectar patrones aunque no se escuche el contenido de las comunicaciones”, explicó el investigador Matthew Funaiole, del CSIS, quien señaló que estas capacidades sirven principalmente para mapear actividad militar y cambios en el comportamiento de los sistemas.
La cercanía geográfica de Cuba con instalaciones militares clave en el sur de Florida —como la Estación Aeronaval de Key West, la Base de la Reserva Aérea de Homestead y el Comando Sur de Estados Unidos en Doral— ha intensificado las preocupaciones de sectores de seguridad y legisladores estadounidenses.
El senador republicano Rick Scott calificó estas instalaciones como una “gran amenaza”, argumentando que su ubicación, a poco más de 140 kilómetros de la costa estadounidense, representa un riesgo estratégico para las operaciones militares en la región.
La expansión del sitio de Bejucal también ha sido relacionada con antecedentes históricos de cooperación en inteligencia entre Cuba y la antigua Unión Soviética durante la Guerra Fría, cuando la isla albergó instalaciones utilizadas para el monitoreo de comunicaciones estadounidenses.
Aunque no existen pruebas públicas concluyentes que confirmen el control directo de China sobre estas instalaciones, algunos informes sugieren que Pekín habría mostrado interés o participación indirecta en la modernización de capacidades de vigilancia en la isla. Tanto Cuba como China han rechazado estas acusaciones.
Desde Washington, la administración estadounidense ha intensificado la presión sobre el gobierno cubano mediante sanciones, acciones judiciales contra exfuncionarios y advertencias sobre la creciente influencia de potencias rivales en el Caribe.
El debate también ha alcanzado al Congreso estadounidense, donde legisladores han advertido que la ubicación estratégica de Cuba la convierte en un punto clave para la recopilación de inteligencia contra Estados Unidos.
Fuente: FOX News
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