La crisis económica y social que atraviesa Cuba sigue dejando escenas que rozan lo insólito. En Manzanillo, provincia de Granma, un individuo fue sorprendido mientras robaba la cerca perimetral de la Universidad Blas Roca Calderío, un hecho que confirma que en el país ya no hay nada a salvo del vandalismo y la delincuencia.
Según informó el perfil oficialista de Facebook Entérate con Aytana Alama, el sujeto fue capturado “infraganti” por la Policía cuando supuestamente fingía estar cortando hierba en los alrededores del centro universitario. En realidad, lo que hacía era picar y desmontar la cerca metálica con el objetivo de robársela.
De acuerdo con la publicación, los agentes del Ministerio del Interior llegaron a tiempo y encontraron al individuo con los utensilios utilizados para cometer el delito, así como con una parte de la cerca ya dañada. Aunque no logró llevarse el material completo, el daño estaba hecho y el intento quedó frustrado solo por la intervención policial.
El hecho ha generado indignación entre vecinos y usuarios de redes sociales, no solo por el descaro del acto, sino porque pone en evidencia el nivel de deterioro social al que ha llegado el país. Robar la cerca de una universidad —una institución destinada a la formación de profesionales— revela hasta qué punto la necesidad, el mercado informal y la falta de oportunidades han empujado a muchas personas a delinquir.
El robo no solo constituye un delito contra la propiedad estatal, sino que además pone en riesgo la seguridad de estudiantes y profesores. La cerca perimetral cumple una función básica de protección del recinto, evitando accesos indebidos y posibles sustracciones de otros medios y recursos ya de por sí escasos en el sistema educativo cubano.
Este suceso no es un caso aislado. En los últimos meses, se han reportado robos de cables eléctricos, tapas de alcantarillas, transformadores, puertas, ventanas, rejas, mobiliario urbano e incluso piezas de hospitales y escuelas. La sensación generalizada es que cualquier objeto con valor en el mercado informal puede convertirse en botín.
Aunque los discursos oficiales insisten en destacar la acción policial y la captura de los responsables, muchos ciudadanos señalan que el problema de fondo va más allá de un arresto puntual. La combinación de salarios insuficientes, inflación descontrolada, escasez de alimentos y falta de perspectivas ha creado un caldo de cultivo donde el delito se vuelve, para algunos, una vía de supervivencia.
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