Tras el anuncio de un alto al fuego bilateral de dos semanas, Estados Unidos e Irán permiten nuevamente el tránsito por el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo y gas. La reapertura busca facilitar la negociación y aliviar la presión sobre los mercados energéticos globales, que habían sufrido incrementos históricos en los precios de combustible.
El Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, volvió a registrar tráfico de buques este miércoles tras el anuncio de un alto al fuego bilateral entre Estados Unidos e Irán que estará vigente por dos semanas. Esta medida incluye la reapertura temporal del estrecho, permitiendo el paso seguro de embarcaciones comerciales mientras se llevan a cabo negociaciones diplomáticas.
Datos de la plataforma de seguimiento marítimo MarineTraffic confirmaron el tránsito de los primeros buques, como el granelero griego NJ Earth a las 08:44 UTC y el Daytona Beach, con bandera de Liberia, a las 06:59 UTC, ambos saliendo del puerto iraní de Bandar Abbas. La supervisión de la navegación busca garantizar la seguridad de los buques y facilitar que se cumpla la tregua temporal.
El acuerdo bilateral se concretó después de semanas de alta tensión en la región. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró viable un plan iraní de diez puntos presentado como base para las negociaciones, lo que abrió la puerta a un entendimiento temporal. Antes del alto al fuego, Trump había lanzado advertencias contundentes sobre las consecuencias de un posible conflicto, incluyendo declaraciones que alarmaron a la comunidad internacional.
La crisis afectó de manera inmediata a los mercados energéticos: el cierre del estrecho impactó aproximadamente el 20% del petróleo y el 20% del gas natural licuado que se comercializa en el mundo. Los precios de los combustibles subieron significativamente, con la gasolina superando los cinco dólares por galón en Miami Beach. Para mitigar la presión, Estados Unidos liberó 172 millones de barriles de su reserva estratégica de petróleo, con el objetivo de estabilizar los precios internos durante el periodo de tensión.
Según la industria naviera, cerca de 800 buques permanecían atrapados en el Golfo Pérsico, a la espera de la reapertura temporal, y muchos planean aprovechar la ventana de dos semanas para dirigirse hacia aguas internacionales. La medida proporciona un respiro tanto para la logística global de transporte marítimo como para los mercados energéticos, aunque la estabilidad a largo plazo depende de las negociaciones futuras entre ambas naciones.
El Estrecho de Ormuz, con apenas 39 kilómetros en su punto más angosto, sigue siendo un punto crítico para la seguridad marítima mundial y un indicador clave de las tensiones geopolíticas que afectan al comercio de energía y a la economía global.
Fuentes: MarineTraffic
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