Cuba recibió de Rusia una donación de 750 toneladas métricas de aceite vegetal, un nuevo cargamento de ayuda internacional que llega en medio de la profunda crisis económica y alimentaria que atraviesa la isla, marcada por la escasez de productos básicos y las dificultades de muchas familias para cubrir sus necesidades cotidianas.
La entrega oficial se realizó en La Habana el viernes 16 de octubre, con la participación del embajador ruso, Víktor V. Koronelli; el representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas en Cuba, Etienne Labande; el vice primer ministro y titular de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, y la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez.
Según informó el medio oficialista Cubadebate, el donativo fue financiado por el Ministerio de Defensa Civil, Emergencias y Eliminación de las Consecuencias de los Desastres Naturales de Rusia, mediante una contribución de cuatro millones de dólares correspondiente al período 2025-2026.
El cargamento está compuesto por aceite vegetal en presentaciones de un litro. De acuerdo con la información difundida sobre la entrega, 211 toneladas ya habían sido descargadas y más de 500 toneladas llegaron en otro lote para completar el volumen previsto.
Las autoridades indicaron que el producto se destinará a los sectores más vulnerables de la población, entre ellos niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.
Durante la ceremonia, Koronelli destacó la importancia de la contribución rusa y reiteró el respaldo de Moscú a La Habana. El diplomático atribuyó las dificultades que enfrenta la población cubana a las consecuencias del embargo estadounidense.
Por su parte, la ministra de Comercio Interior agradeció el envío y señaló que los productos se distribuirán entre personas con menores ingresos.
El Programa Mundial de Alimentos desempeña un papel central en la canalización de este tipo de ayuda, mediante la coordinación de las contribuciones internacionales y su distribución en colaboración con las instituciones cubanas.
La llegada del aceite ruso se produce en un escenario de persistente escasez de alimentos, inflación y pérdida del poder adquisitivo, problemas que afectan a numerosos hogares cubanos.
Aunque las donaciones internacionales contribuyen a aliviar necesidades inmediatas, su distribución no resuelve por sí sola las dificultades estructurales que limitan la producción nacional y el acceso regular a productos esenciales.
El envío de Moscú se suma a otras contribuciones extranjeras destinadas a la isla, en momentos en que muchas familias dependen de ayudas, remesas o recursos externos para afrontar el encarecimiento de la vida y la falta de suministros básicos.