La cultura cubana se estremece con la partida física de una de sus mayores eminencias folklóricas. El universo de la rumba y las deidades africanas hoy visten de gala y luto para despedir a Maximino Duquesne Baró, el legendario "El Moro Quinto", un gigante de la percusión, la sabiduría ancestral y el canto consagrado que ha dejado este plano terrenal para unirse al reino de los espíritus.
Con el retumbar profundo del cuero y el lamento herido de la clave, se ha confirmado el fallecimiento de Maximino Duquesne Baró, "El Moro Quinto", baluarte indiscutible de la síncopa, el guaguancó y miembro fundador del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba.
Poseedor de un aché incalculable y un bembe que transformó los solares habaneros en altares sagrados de la rumba, el maestro emprende su viaje hacia el Ará Onú (el mundo de los ancestros), dejando huérfana a una tradición musical que defendió y universalizó.
Su partida física marca el fin de una era dorada en la percusión afrocubana, pero enciende la llama eterna de su legado.
“Tierra come cosa buena”, reza el refrán popular que hoy resuena con un dolor punzante en el pecho de cada rumbero.
El cuero del quinto ha dejado de castigar la lona para llorar a su intérprete más fiel. Duquesne Baró no fue simplemente un músico; fue una institución viviente del folklore cubano, un hombre dotado de una maestría divina para dialogar con los orishas a través de los toques rituales de bembé y güiro.
Desde la fundación del Conjunto Folklórico Nacional a inicios de los años 60, el maestro aportó su mística para rescatar la esencia misma de las raíces afrocubanas.
Su genialidad no conoció fronteras, expandiendo su vibración en colaboraciones históricas con las cofradías más selectas deCuba:
El Coro Folklórico Cubano: Elevando los cantos de solar a los teatros del mundo.
El Grupo de Carlos Embale: Tejiendo la cadencia perfecta y las inigualables segundas voces que inmortalizaron el guaguancó habanero.
El Grupo de Tata Güines: Uniendo su mística rítmica al revolucionario estilo del "Rey de los Cueros".
Rumberos de Cuba y Rumba All Stars: Defendiendo la columbia, el yambú y el guaguancó con la agresividad y elegancia que solo los verdaderos sabios poseen.
"El Moro Quinto" dominaba el misterio de los tambores consagrados en grabaciones antológicas como Iyabakua con Afrekete.
Hoy su espíritu se eleva al compás de una rumba infinita. La familia folklórica mundial abraza a sus seres queridos con un mensaje de fe: los grandes no mueren, solo se transforman en guías protectores. ¡Que la luz te acompañe, maestro! ¡La rumba vive y tu aché es eterno!
Fuente: La Runba no está completa, Ilé Oniwasú Otura Rete