El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías reflexionó sobre el miedo a expresar libremente las ideas, el silencio impuesto y la necesidad de reconocer la realidad del país para avanzar hacia una sociedad diferente. En una nueva entrega de su serie "He estado pensando...", el religioso defendió la verdad como punto de partida para reconstruir Cuba y recuperar la libertad, y advirtió que callar también tiene consecuencias para el futuro de los cubanos.
El clérigo volvió a pronunciarse sobre la realidad de Cuba con una reflexión centrada en el valor de la verdad, el miedo a expresarla y las consecuencias del silencio en una sociedad donde, según plantea, muchas personas han aprendido a ocultar lo que realmente piensan.
En una nueva entrega de su serie He estado pensando, titulada «La verdad sigue siendo necesaria, aunque decirla tenga un precio», Reyes aborda la dificultad de hablar abiertamente, especialmente cuando expresar una opinión puede generar consecuencias personales.
«Hay momentos en la vida de un pueblo en los que decir la verdad puede resultar incómodo, peligroso o costoso», escribió al comienzo de su reflexión.
El religioso considera que, ante esas circunstancias, existe el riesgo de acostumbrarse a callar, aceptar la mentira o repetir discursos ajenos para evitar problemas. Sin embargo, advierte que esa actitud no contribuye a transformar las dificultades, sino que las mantiene ocultas.
«Pero el silencio impuesto nunca transforma la realidad, solamente la oculta»
En su análisis, Reyes hace referencia a la experiencia acumulada por los cubanos durante décadas, marcada, según describe, por la necesidad de medir las palabras y reservar determinadas opiniones para los espacios privados.
El religioso menciona prácticas como levantar la mano en señal de unanimidad mientras se guardan las verdaderas opiniones para el entorno familiar o los amigos. A su juicio, esa distancia entre lo que se piensa y lo que se expresa públicamente dificulta cualquier transformación profunda de la sociedad.
Para reconstruir el país, es necesario reconocer los problemas existentes, sin convertir ese reconocimiento en una búsqueda permanente de culpables ni en una justificación del odio o la venganza: «Una sociedad que quiere reconstruirse necesita comenzar por llamar a las cosas por su nombre».
Uno de los planteamientos centrales de la publicación es que hablar con honestidad puede tener consecuencias, pero permanecer callado también implica un costo: «Decir la verdad tiene un precio, pero callarla también lo tiene».
En su reflexión, explica que expresar la verdad no significa insultar, agredir o atacar a quienes piensan de manera diferente. Por el contrario, defiende la posibilidad de hablar con firmeza y respeto, sin renunciar a la claridad. Alberto Reyes reconoce que el miedo puede estar presente incluso en quienes deciden expresarse. Para él, no es imprescindible eliminar ese temor antes de hablar, sino evitar que determine por completo las decisiones personales.
«No necesitamos dejar de tener miedo para empezar a decir la verdad; lo importante es impedir que ese sentimiento se convierta en un obstáculo para el deseo de libertad"
El párroco plantea que los cambios que necesita Cuba no deberían limitarse a modificar determinadas estructuras, sino que también tendrían que incluir una transformación en la manera en que los ciudadanos se relacionan con la realidad y expresan sus opiniones.
A continuación, defiende la necesidad de recuperar «la capacidad de mirar su propia realidad sin miedo, de hablar de ella sin disfraces y de recuperar la confianza en que los cubanos podemos construir juntos un futuro distinto donde todos estemos mejor, aunque no pensemos igual».
Su reflexión concluye con una referencia al anhelo de libertad que, según afirma, permanece en el corazón de los cubanos.
«En el corazón del cubano, vibra el anhelo por la libertad; uno de los primeros signos de que un pueblo comienza a recuperar su libertad es que sus hombres y mujeres empiecen a llamar a las cosas por su nombre».
Con esta nueva entrega de "He estado pensando...", Alberto Reyes vuelve a situar en el centro del debate la relación entre verdad, libertad y responsabilidad ciudadana, y la necesidad de reconocer los problemas de Cuba para poder imaginar y construir un futuro diferente.
Fuente: Alberto Reyes
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