El veterano dirigente cubano Ramiro Valdés Menéndez, de 93 años, y una de las figuras políticas más longevas del régimen castrista, se encontraría en estado grave de salud tras ser trasladado de emergencia a un hospital, según fuentes citadas por el periodista Javier Díaz de Univisión en redes sociales. Hasta el momento, el gobierno cubano no ha emitido un parte médico oficial ni ha confirmado públicamente la situación de su viceprimer ministro.
Valdés, nacido el 28 de abril de 1932 en Artemisa, ha sido una figura central en la política y la seguridad de Cuba desde los primeros años tras la revolución de 1959. Su trayectoria está vinculada a episodios fundamentales de la historia revolucionaria, como el asalto al cuartel Moncada en 1953 y a responsabilidades en órganos clave del Estado, entre ellos el Ministerio del Interior, funciones en las Fuerzas Armadas y su cargo como viceprimer ministro desde 2019.
La ausencia de Valdés en eventos recientes de alto perfil, como homenajes oficiales del gobierno, ha alimentado la especulación sobre su estado de salud y la gravedad del cuadro que enfrenta. Javier Díaz, quien dio la noticia incluso sugirió que, de producirse su fallecimiento, este hecho sería interpretado por sectores opositores como “un paso más hacia la libertad del pueblo cubano” debido a la influencia histórica que Valdés ha ejercido en el aparato represivo del Estado.
Críticos del régimen cubano lo han descrito durante décadas como una pieza clave en la consolidación de los mecanismos de vigilancia y control político en la Isla, llegando a recibir apodos despectivos como “El Carnicero de Artemisa” por su supuesta implicación en la represión interna.
Ramiro Valdés siempre estuvo alineado con el marxismo de orientación soviética y con vínculos estrechos con el KGB. Desde el Ministerio del Interior y en funciones dentro de las FAR desempeñó un papel clave durante la Guerra Fría.
El propio Valdés reconoció en testimonios públicos su participación en acciones de sabotaje contra el régimen de Fulgencio Batista durante la década de 1950, antes del triunfo revolucionario.
Aunque la noticia no ha sido confirmada oficialmente por fuentes estatales, esta aparición de rumores y la falta de información formal reflejan la opacidad con la que el gobierno suele manejar los estados de salud de sus dirigentes más relevantes. En el pasado, Valdés ocupó roles de responsabilidad incluso avanzados ya en edad, como su nombramiento al frente de un programa para enfrentar la crisis energética del país, pese a sus más de 90 años.
La evolución de su estado de salud será observada con atención dentro y fuera de Cuba, dado el papel que ha desempeñado durante décadas en la política y la seguridad cubanas, así como la creciente inestabilidad social y económica que atraviesa el país.
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