El gobierno interino de Delcy Rodríguez, presidenta de facto de Venezuela tras la captura del expresidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, ha comenzado a distanciarse de la histórica alianza de seguridad con Cuba, retirando a militares y asesores cubanos de posiciones clave en medio de una presión creciente desde Estados Unidos para desmantelar ese vínculo.
Según fuentes citadas por Reuters, varios asesores de seguridad y personal médico cubanos han salido de Venezuela en las últimas semanas ante la fuerte insistencia de Washington de que Caracas reduzca la presencia castrense en sus fuerzas de seguridad. La medida marca un cambio significativo respecto a los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro, quienes confiaban ampliamente en la participación de fuerzas de élite cubanas para protección personal e inteligencia.
Rodríguez, que asumió la presidencia de manera interina tras el derrocamiento de Maduro, ha reemplazado a los guardaespaldas cubanos por escoltas venezolanos para su protección personal, según varias fuentes, lo que simboliza el distanciamiento con La Habana. La retirada también se ha visto reflejada en la eliminación de algunos asesores cubanos de la unidad de contrainteligencia DGCIM, una pieza clave en el sistema de seguridad que durante años contribuyó a neutralizar la disidencia interna.
Parte de este cambio se debe a la profunda presión estadounidense, que incluyó acciones diplomáticas y económicas, como el bloqueo al envío de petróleo venezolano a Cuba, una medida que ha causado tensiones entre las dos naciones aliadas históricamente. Washington busca debilitar los vínculos estratégicos entre Caracas y La Habana y reducir la influencia del régimen cubano en la región.
El propio gobierno de Estados Unidos ha señalado que mantiene una relación “muy buena” con Rodríguez y confía en que sus intereses se alineen con los objetivos clave de Washington, aunque no ha detallado demandas específicas en torno a la presencia cubana. La Casa Blanca afirma que está en diálogo con líderes cubanos para explorar acuerdos que lleven a una reconfiguración de relaciones bilaterales en el contexto post-Maduro.
Pese a los movimientos visibles, analistas señalan que el retiro de personal cubano no significa el fin inmediato de la cooperación entre La Habana y Caracas. Algunos asesores podrían permanecer en funciones discretas, y la influencia cubana en instituciones venezolanas ha sido profunda tras décadas de cooperación militar y de inteligencia. Expertos también señalan que Rodríguez está manejando con cuidado la situación, intentando equilibrar la presión estadounidense con la necesidad de mantener cierta estabilidad interna sin expulsar públicamente a Cuba de manera abrupta.
La presencia cubana en Venezuela se remontaba a acuerdos firmados desde 2008, que permitieron la inserción de agentes de inteligencia y personal de seguridad en estructuras como la DGCIM y otros estamentos clave del poder chavista. Aunque ahora se observa un repliegue, el legado de esa cooperación aún se siente en la configuración del aparato de seguridad venezolano.
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