Las fuerzas ucranianas llevaron a cabo una nueva serie de ataques contra infraestructuras energéticas clave en territorio ruso, en una escalada que se produce en paralelo a los recientes bombardeos masivos lanzados por el Ejército ruso contra ciudades ucranianas.
Según el Estado Mayor ucraniano, Rusia atacó durante la noche del sábado al domingo con más de 200 drones de ataque y señuelo. Las defensas aéreas de Ucrania afirmaron haber interceptado o neutralizado la mayoría de estos aparatos, aunque se registraron impactos en al menos 11 ubicaciones del país.
Las autoridades ucranianas informaron de daños en infraestructuras civiles en regiones como Chernígov, Rivne y Dnipropetrovsk, donde también se reportaron incendios, destrucción de vehículos y afectaciones a edificios residenciales, escuelas y almacenes. En algunos de los ataques hubo víctimas mortales y heridos, según los servicios de emergencia.
En respuesta, Ucrania intensificó sus operaciones contra objetivos estratégicos en Rusia, centrando sus ataques en refinerías, estaciones de bombeo y nodos logísticos del sistema de transporte de petróleo.
Uno de los principales objetivos fue la refinería de Sarátov, una de las más importantes de la región del Volga y vinculada a la empresa Rosneft. Las autoridades regionales rusas confirmaron un incendio tras el impacto, aunque no ofrecieron detalles completos sobre los daños.
El Estado Mayor ucraniano afirmó que la operación fue ejecutada por unidades de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, en coordinación con fuerzas especiales y servicios de inteligencia, asegurando que el ataque provocó daños significativos en la infraestructura energética.
Otro de los puntos alcanzados fue una instalación en la región de Kírov, identificada por fuentes ucranianas como la estación lineal de producción y despacho Lazarovo, un nodo clave dentro del sistema de oleoductos que conecta Siberia con el oeste de Rusia. Según Kiev, esta infraestructura forma parte de una red estratégica que alimenta puertos y centros de distribución en el Báltico y Bielorrusia.
Las fuerzas ucranianas también afirmaron haber golpeado instalaciones vinculadas al sistema Druzhba, uno de los principales oleoductos de Europa del Este, utilizado para el transporte de crudo desde Rusia hacia varios países europeos.
En la región de Rostov, autoridades locales reportaron incendios en depósitos de combustible tras la caída de drones. Aunque no se registraron víctimas, sí se reportaron daños materiales en comercios, una farmacia y vehículos cercanos a la zona afectada.
Ucrania sostiene que estos ataques buscan reducir la capacidad económica de Rusia para sostener la guerra, golpeando directamente su infraestructura energética, una de las principales fuentes de ingresos del Estado ruso.
Fuentes militares ucranianas afirman que la estrategia está dirigida contra objetivos situados incluso a gran distancia de la frontera, en algunos casos a más de mil kilómetros, con el objetivo de interrumpir la logística energética del país.
Fuente: Euronews
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