Foto: AP/Ramón Espinosa
La grave crisis energética que atraviesa Cuba provocó una nueva ola de protestas ciudadanas en distintas zonas de La Habana y Santiago de Cuba, donde vecinos salieron a las calles a realizar cacerolazos en medio de apagones prolongados que han dejado a miles de hogares prácticamente sin electricidad durante días.
En barrios como Cayo Hueso, en el municipio Centro Habana, y Mulgoba, en Boyeros, los residentes denunciaron haber recibido apenas una hora y media de electricidad en un lapso de dos días. La situación generó indignación y derivó en manifestaciones espontáneas durante la noche del sábado, cuando decenas de personas comenzaron a golpear calderos y utensilios metálicos para exigir el restablecimiento del servicio.
“Corriente y comida”, gritaban los manifestantes mientras el sonido de las cacerolas resonaba en las calles, en una expresión de cansancio acumulado ante la escasez de servicios básicos y el deterioro de las condiciones de vida.
Testimonios difundidos en redes sociales describen jornadas completas sin suministro eléctrico. “Desde ayer hasta hoy una hora y media de electricidad”, relató un vecino de la capital, mientras otros calificaron la situación de “abusiva” y “insostenible”. En algunos sectores, los apagones se extendieron por más de 23 horas consecutivas.
En Mulgoba, residentes aseguraron que la protesta surgió de forma espontánea tras dos días sin electricidad. Según varios testimonios, el servicio fue restablecido de manera temporal durante la madrugada, pero volvió a interrumpirse horas después.
Situaciones similares se reportaron en otros puntos de la capital, donde vecinos afirmaron haber recibido solo unas pocas horas de electricidad en más de 24 horas. En varios casos, la falta de suministro también afectó el acceso al agua y otros servicios esenciales.
En Santiago de Cuba, particularmente en los repartos El Salao y Micro 3, también se registraron expresiones de descontento. Residentes describieron apagones prolongados que han mantenido edificios enteros a oscuras durante más de dos días, generando creciente tensión social.
“Eso se escuchó en todo el barrio”, relató una vecina, quien confirmó que los reclamos fueron audibles aunque no observó una presencia visible de autoridades en su zona durante las protestas.
Los cacerolazos fueron ampliamente difundidos en redes sociales, donde usuarios compartieron videos mostrando a grupos de personas exigiendo el restablecimiento del servicio eléctrico mientras golpeaban utensilios domésticos en plena calle.
La crisis energética en la isla se ha agravado en los últimos meses debido a la falta de combustible, averías en las termoeléctricas y un sistema eléctrico en constante deterioro. Según datos oficiales, el déficit de generación ha superado en ocasiones los 2.000 megavatios, provocando apagones masivos en gran parte del país.
En medio de esta situación, la Unión Eléctrica ha implementado cortes de emergencia de forma recurrente, sin lograr estabilizar el servicio. Esto ha generado un clima de creciente frustración entre la población, que denuncia afectaciones prolongadas en la vida cotidiana.
En algunos barrios, la respuesta de las autoridades incluyó presencia policial para contener las protestas, aunque los vecinos aseguran que las interrupciones del servicio eléctrico continúan sin soluciones sostenibles a corto plazo.
Mientras tanto, los testimonios de los ciudadanos reflejan un sentimiento generalizado de agotamiento. “Ya estamos perdiendo la cabeza, no aguantamos más”, expresó una residente, resumiento el malestar que se extiende en distintas provincias del país ante una crisis que sigue profundizándose.
Fuentes: Infobae y Martí Noticias
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