La vida de Osmany Hernández cambió para siempre después de sufrir un grave accidente mientras trabajaba para la Unión Eléctrica en La Habana. Tras perder ambos brazos durante el siniestro, su familia asegura que las ayudas prometidas para mejorar sus condiciones de vida no se han materializado y que la construcción de su vivienda permanece detenida.
Osmany Hernández enfrentó una tragedia mientras cumplía con sus labores como trabajador de la Unión Eléctrica en el municipio San Miguel del Padrón, La Habana. El accidente ocurrió en septiembre del pasado año, cuando realizaba trabajos en un poste eléctrico y sufrió una descarga que le provocó lesiones de extrema gravedad.
Como consecuencia del accidente, Hernández perdió ambos brazos, una secuela que transformó completamente su vida y la de su familia.
Tras lo ocurrido, representantes del Ministerio de Energía y Minas, la Unión Eléctrica y otras instituciones estatales habrían ofrecido asistencia al trabajador y a sus familiares. Entre los compromisos señalados estaba el apoyo para concluir la vivienda donde reside la familia.
Sin embargo, de acuerdo con una publicación difundida por La Tijera, la ayuda esperada no habría llegado de la manera anunciada. Imágenes compartidas por ese medio muestran una obra que permanece detenida, mientras la familia continúa esperando respuestas sobre el futuro de la construcción.
La situación resulta especialmente sensible debido a las circunstancias en las que ocurrió el accidente. Hernández sufrió las graves consecuencias mientras desempeñaba una actividad laboral para una entidad estatal, lo que genera cuestionamientos sobre el acompañamiento que debería recibir después de quedar con una discapacidad permanente.
El caso también reabre el debate sobre la protección de los trabajadores que sufren accidentes durante el cumplimiento de sus funciones y sobre la responsabilidad de las instituciones ante las consecuencias que estos hechos dejan en sus familias.
La publicación cuestiona que, después de las promesas iniciales, no exista una respuesta clara sobre qué ocurrió con los recursos o materiales destinados a la vivienda.
Para la familia, el problema no es únicamente una construcción inconclusa. Se trata de las condiciones en las que deberá continuar viviendo un hombre que perdió sus dos brazos y necesita adaptar su entorno a una nueva realidad.
Mientras la obra permanece paralizada, la incertidumbre continúa. La familia espera que las instituciones involucradas expliquen qué sucedió con la ayuda anunciada y, sobre todo, que se encuentre una solución que permita a Osmany contar con una vivienda adecuada a sus nuevas necesidades.
Fuente: La Tijera
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