El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (MINFAR) elevó el tono de su discurso político al afirmar que cualquier escenario de confrontación “no puede concluir sino con la victoria o la muerte”, una declaración que ha sido interpretada como una respuesta directa al endurecimiento de la postura de Estados Unidos bajo la administración del presidente Donald Trump.
La frase, difundida en un contexto de crecientes tensiones entre La Habana y Washington, refleja una narrativa oficial cada vez más confrontativa, en la que el aparato militar cubano insiste en que para el país “no puede existir otra alternativa que la victoria, cueste lo que cueste”.
Aunque el mensaje no detalla un escenario concreto de conflicto armado inmediato, el lenguaje utilizado por el MINFAR se inscribe en una retórica histórica del gobierno cubano que ha combinado la defensa de la soberanía con discursos de resistencia absoluta frente a lo que denomina “amenazas externas”.
El pronunciamiento se produce en un momento de alta sensibilidad política, marcado por el incremento de sanciones, tensiones diplomáticas y declaraciones cruzadas entre ambos gobiernos. Desde Washington, sectores políticos cercanos a Trump han mantenido una línea dura hacia el gobierno cubano, mientras La Habana insiste en denunciar lo que considera una política de presión sistemática.
Analistas consideran que este tipo de declaraciones buscan reforzar el mensaje interno de cohesión y resistencia, especialmente en medio de una situación económica compleja dentro de la isla, donde las dificultades en sectores clave como energía, transporte y abastecimiento han generado creciente malestar social.
En este escenario, la expresión de “victoria o muerte” revive consignas tradicionales del discurso revolucionario, pero también contrasta con los llamados internacionales a la moderación y al diálogo entre ambas naciones, cuyas relaciones han atravesado ciclos de acercamiento y ruptura durante décadas.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención el aumento de la tensión verbal, en un contexto global ya marcado por múltiples focos de inestabilidad. La falta de canales de comunicación efectivos entre ambos gobiernos contribuye a que este tipo de declaraciones adquieran mayor peso político y simbólico.
Fuente: Declaración del Minfar