El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, delineó ante el Congreso una estrategia en tres etapas para conducir la transición política en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. El plan, según explicó, prioriza la estabilización inmediata del país, el control y manejo internacional de recursos clave —en especial el petróleo— y un proceso político orientado a la reconciliación y la reestructuración institucional.
Rubio sostuvo que el objetivo inicial de Washington es evitar un escenario de desorden generalizado. “El primer paso es la estabilización. No queremos que Venezuela caiga en el caos”, afirmó, al justificar la política de presión aplicada durante los últimos años. En ese marco, defendió la llamada “cuarentena” sobre el régimen chavista como una herramienta central para ejercer influencia y limitar la capacidad operativa de estructuras vinculadas a la corrupción.
Como parte de esta fase inicial, el funcionario confirmó nuevas incautaciones marítimas de crudo venezolano y adelantó que Estados Unidos está a punto de cerrar un acuerdo para tomar control del petróleo que permanece almacenado en el país. Según Rubio, se trata de entre 30 y 50 millones de barriles que serían vendidos en el mercado internacional a precios regulares, sin los descuentos que aplicaba el régimen anterior.
Los fondos obtenidos, explicó, no quedarían bajo control de actores locales señalados por corrupción, sino que serían administrados mediante mecanismos internacionales con supervisión externa. El objetivo declarado es que esos recursos se destinen a aliviar la crisis humanitaria y a beneficiar directamente a la población venezolana.
La segunda etapa del plan, definida como de “recuperación”, apunta a la reintegración progresiva de Venezuela al sistema económico global. Rubio señaló que esta fase contempla garantizar el acceso justo al mercado venezolano para empresas estadounidenses, occidentales y de otros países, en un entorno regulado y transparente. De forma paralela, adelantó la puesta en marcha de un proceso de reconciliación nacional que incluiría amnistías, liberación de presos políticos y el retorno de opositores exiliados, con el fin de recomponer la sociedad civil y sentar bases para una nueva convivencia política.
La tercera y última fase estaría centrada en la transición política propiamente dicha. Aunque Rubio reconoció que las etapas pueden solaparse, afirmó que el objetivo final es una transformación estructural del sistema político venezolano, con instituciones renovadas y un marco democrático funcional.
Estas declaraciones se producen días después de la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro en la madrugada del 3 de enero y su posterior traslado a Nueva York, donde compareció ante un juez federal para escuchar cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo. Tras el operativo, Delcy Rodríguez asumió la administración interina del país, con el aval de Washington.
Fuente: Infobae
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