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Madre cubana Amelia Calzadilla: “Empieza a cambiar las cosas y yo cambiaré de opinión”

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, Cuba

La madre cubana Amelia Calzadilla habló con el medio independiente El Toque sobre su problema con el gas que no le acaban de solucionar y las altas sumas de dinero que paga por la electricidad.

“Todas las personas tienen problemas, incluidos los dirigentes a nivel de base. Hay una precariedad económica, que ha conllevado a problemas sociales graves, y ante esto no existen iniciativas. Las personas andan completamente descerebradas, tratando de resolver un pedacito de pollo. No es posible entonces que haya un pensamiento como comunidad o colectivo”.

“A mí no tienen por qué interesarme los problemas e interioridades administrativas de los ministerios. Ese no es asunto que deba ocupar mi mente. El servicio me lo tienen que dar, ya sea licuado o manufacturado, porque es un servicio básico y porque tengo el derecho”.

“Sé que la naturaleza del problema no es política, pero es un hecho que toca a los políticos resolver. El día que se reunieron conmigo en el Gobierno del Cerro, me dieron la respuesta más fácil y cerrada que pudieron encontrar: ‘no tenemos gas’”.

“Los gobiernos locales no tienen ningún tipo de poder para darle solución a esos problemas. A mí no me han ofrecido alternativas. Yo fui la que propuse reajustar las tarifas y ni siquiera ante eso me han dado respuesta casi cinco meses después. Por eso se ha perdido la credibilidad. Para creer necesito hechos, evidencias. Empieza a cambiar las cosas y yo cambiaré de opinión”.

Amelia Calzadilla contó cómo pagan las altas sumas de dinero por el consumo de electricidad en su casa.

“La pensión de mi papá, que tiene 80 años y que trabajó por 58 años primero en el Ministerio de Interior (MININT) y después en lo civil, y los ingresos de mi esposo se usan para pagar la electricidad que consumimos: alrededor de 1000 kW mensuales, de ellos 450 por la hornilla de inducción. En los meses de verano tuvimos que pagar cerca de 7000 pesos”.

“No existe en nuestra casa una buena relación entre ingresos y pagos por concepto de corriente. Además, por vivir con tres menores —ninguno de ellos ingresa dinero, pero consumen electricidad—, en las últimas regulaciones debieron ajustar las tarifas teniendo en cuenta los miembros del núcleo familiar. No generalizar como si todos tuvieran el mismo nivel de gastos e ingresos”.

Sobre los molestos apagones, Calzadilla dijo que cuando en su casa no hay electricidad no se come porque la única forma de cocción de los alimentos es esa. “No tengo otra alternativa. Ahora, ante el creciente déficit de energía, mi mayor preocupación es no poder alimentar a mi familia”.

“Me siento desesperada. Existen otras opciones como cocinar con leña o con 'luz brillante' (queroseno); como cuando era una niña durante la crisis de los años noventa. Pero al vivir en un apartamento eso es imposible. Es un tercer piso, de microbrigada, sin patio. El espacio pequeño donde lavamos solo alcanza para eso. Además, al tener niños pequeños correríamos el riesgo de un accidente en el hogar”.

“Que conste que aun así soy algo 'privilegiada'. Mi cocina es modesta, pero bien equipada. Durante mi tiempo laboral en el sector turístico, y con la ayuda de los salarios de mi esposo y mi padre, pudimos comprar poco a poco los equipos eléctricos que necesitamos para la cocina (ollas arroceras, ollas multipropósito)”.

“Pero todos los cubanos no están en esa posición. Los equipos que actualmente se usan para la cocción de los alimentos se venden en MLC. Para poder comprarlos, necesitas dólares o MLC y no todo el mundo tiene acceso a esas monedas. Entonces, no solo dependes del flujo eléctrico para cocinar. Dependes de una moneda extranjera, en la que no te pagan, para asegurarte los enseres domésticos”, agregó la madre cubana Amelia Calzadilla a El Toque.

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