Declaraciones recientes de los congresistas estadounidenses Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, difundidas por ADN Cuba a través de su perfil de Facebook, han vuelto a colocar en el centro del debate la política de Estados Unidos hacia Cuba y otras dictaduras del hemisferio. En sus intervenciones, ambos legisladores defendieron el endurecimiento de la presión sobre el régimen de La Habana y aseguraron que el actual escenario político marca un punto de inflexión para la Isla.
Durante el intercambio, Díaz-Balart fue consultado sobre si la población cubana podía esperar una acción militar directa en La Habana. En respuesta, centró su análisis en las medidas políticas y económicas impulsadas desde Washington. Señaló que el expresidente Donald Trump, a quien calificó como “el mejor aliado de la causa de la libertad de Cuba” que ha pasado por la Casa Blanca, revirtió las políticas de la administración de Joe Biden que, según él, favorecían al régimen cubano. Entre esas medidas mencionó la intención de otorgar créditos, facilitar el acceso al sistema bancario estadounidense y permitir el uso de fondos de contribuyentes en negocios vinculados a la élite gobernante cubana.
Díaz-Balart afirmó que tras las elecciones, Trump retomó una estrategia de máxima presión, que incluye acciones para frenar el envío de petróleo desde Venezuela hacia Cuba. Según explicó, ese combustible no se utilizaría únicamente para generar electricidad para la población, sino que, en su opinión, sería revendido para sostener el aparato represivo del Estado y financiar los viajes y privilegios de los familiares de la cúpula gobernante, incluidos los allegados a los Castro y a Miguel Díaz-Canel.
El congresista aseguró que esta presión no solo se mantendrá, sino que aumentará, y reiteró una afirmación que, según dijo, ha expresado en múltiples ocasiones: que el régimen de La Habana, al igual que otras dictaduras de la región como las de Nicaragua y Venezuela, no sobreviviría un segundo mandato de Trump. En ese sentido, sostuvo que el gobierno cubano atraviesa uno de sus momentos de mayor debilidad y que el pueblo está manifestándose con mayor frecuencia, ahora con lo que describió como un aliado firme en la Casa Blanca.
Por su parte, María Elvira Salazar se refirió a las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien señaló que antes de los acontecimientos recientes se ofrecieron a Nicolás Maduro salidas negociadas. Salazar trasladó esa reflexión al caso cubano y cuestionó el valor de negociaciones que, a su juicio, solo buscan prolongar la permanencia de los regímenes autoritarios en el poder. Según expuso, cualquier diálogo solo tendría sentido si se orienta a la salida definitiva de las dictaduras, y no a su continuidad.
Ambos congresistas coincidieron en que lo ocurrido en Venezuela representa un mensaje directo para el régimen cubano. Díaz-Balart mencionó la confiscación de un navío que transportaba petróleo, parte del cual tendría como destino La Habana, como una señal del nuevo enfoque estadounidense. En su análisis, el objetivo de Washington sería garantizar un hemisferio más estable, próspero y democrático, alineado con la política de “America First”.
Las declaraciones, difundidas por ADN Cuba en su perfil de Facebook, reflejan la posición de estos legisladores respecto a Cuba y la región: una estrategia de presión sostenida, sin concesiones, orientada a provocar cambios políticos profundos. En ese marco, ambos expresaron su convicción de que el escenario actual abre la puerta a transformaciones no solo para Cuba, sino para otros países gobernados por regímenes autoritarios en el continente.
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