El periodista cubano Javier Díaz conmemoró esta semana 10 años desde su llegada a Estados Unidos, una fecha que utilizó no solo para hacer balance personal, sino también para enviar un mensaje directo a los cubanos que han emigrado recientemente en busca de libertad y mejores oportunidades. A través de una reflexión pública, Díaz recordó los sacrificios, retos y aprendizajes que han marcado su vida desde que abandonó Cuba a finales de 2015.
Según relató, su salida de la isla no fue inmediata ni sencilla. Aunque emigró a finales de ese año, no logró llegar a territorio estadounidense hasta dos meses después, tras completar una difícil travesía por varios países de Centroamérica, una experiencia común para miles de cubanos que en ese período emprendieron rutas irregulares para escapar de la crisis económica y la falta de libertades en la isla.
“Diez años de retos, aprendizaje y adaptación a vivir en una tierra diferente”, expresó Díaz, subrayando que, a pesar de las dificultades iniciales, se siente profundamente agradecido y satisfecho con lo que ha logrado construir en ese tiempo. En su mensaje, también reconoció el costo emocional de la emigración: dejar atrás a una familia numerosa y permanecer aún lejos de muchos de sus seres queridos.
Para Javier Díaz, ese sacrificio tiene una razón clara: la búsqueda de libertad. En sus palabras, emigrar no es un acto improvisado ni exento de consecuencias, sino una decisión que implica renuncias profundas y un compromiso a largo plazo con el esfuerzo personal.
Dirigiéndose especialmente a los cubanos que llevan poco tiempo en Estados Unidos, el periodista fue enfático en su consejo: este país “es de constancia”. Alertó sobre la falsa expectativa de resolver todos los problemas de inmediato y llamó a comprender que el tiempo no siempre se puede adelantar. “Llegamos sin nada y no podemos pretender resolverlo todo en un solo día”, afirmó.
Díaz insistió en la importancia de respetar las leyes, trabajar paso a paso y mantener la disciplina, elementos que considera esenciales para lograr estabilidad y progreso en la sociedad estadounidense. Su mensaje busca servir de guía y aliento para quienes enfrentan los desafíos iniciales de la emigración, desde la precariedad económica hasta el choque cultural.
Reconocido por su trabajo periodístico y su voz crítica sobre la realidad cubana, Javier Díaz cerró su reflexión felicitando a quienes han logrado establecerse y avanzar en Estados Unidos, recordando que cada logro, por pequeño que parezca, es fruto de la perseverancia.
Su testimonio se suma al de miles de cubanos que, una década después de haber emigrado, siguen viendo en el esfuerzo constante y la legalidad el camino para convertir el sacrificio en una historia de superación.
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