La tensión en el Golfo Pérsico sigue escalando en medio de una situación que combina conflicto militar, errores estratégicos y una creciente crisis económica mundial. Según reportes citados por The New York Times, Irán no tendría control total sobre las minas que colocó en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, las fuerzas iraníes habrían desplegado explosivos de manera desorganizada, sin registrar con precisión su ubicación. Esto ha provocado que incluso el propio régimen desconozca dónde se encuentran algunas de las minas, dificultando cualquier intento de retirarlas y reabrir completamente el paso marítimo.
El estrecho de Ormuz es clave para el comercio energético global, ya que por sus aguas transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Su cierre parcial ha tenido consecuencias inmediatas: aumento vertiginoso de los precios del crudo, presión inflacionaria y temores de una crisis económica a gran escala.
La situación se complica aún más en el contexto de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que buscan una tregua tras semanas de enfrentamientos. Washington ha condicionado cualquier avance a la reapertura total del estrecho, una exigencia que Teherán no puede cumplir fácilmente debido a las dificultades técnicas para localizar y desactivar los explosivos.
El problema no es menor. Las minas, que habrían sido lanzadas desde pequeñas embarcaciones, podrían haberse desplazado por las corrientes marinas, aumentando el riesgo para la navegación incluso en zonas que inicialmente se consideraban seguras. A esto se suma la amenaza de drones y misiles, que mantiene en alerta a las pocas embarcaciones que aún se atreven a cruzar la zona.
Aunque Irán ha permitido el paso limitado de algunos barcos —principalmente de países aliados— bajo condiciones específicas, el tráfico sigue siendo mínimo. La incertidumbre y el peligro han paralizado una arteria vital para el comercio mundial.
Ni siquiera las capacidades militares disponibles parecen suficientes para resolver rápidamente el problema. Según las mismas fuentes, ni Irán ni Estados Unidos cuentan en este momento con los medios para ejecutar una operación de desminado a gran escala en un plazo corto, especialmente tras los daños sufridos por la infraestructura naval iraní durante el conflicto.
Mientras tanto, las consecuencias ya se sienten a nivel global. El encarecimiento del petróleo está impactando los precios de bienes básicos, alimentando la inflación y aumentando el riesgo de pobreza en diversas regiones del mundo.
Fuente: The Guardian
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