Diez años después del referendo que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea, una mayoría de británicos manifiesta ahora su disposición a revertir aquella decisión, mientras el debate sobre la relación con Bruselas vuelve a ocupar un lugar destacado en la política nacional.
Una encuesta de YouGov realizada los días 24 y 25 de septiembre encontró que 59 % de los británicos apoyaría actualmente el regreso a la Unión Europea, frente a 32 % que se opone. Además, 73 % se mostró favorable a establecer una relación más estrecha con el bloque comunitario.
Los resultados representan un cambio significativo respecto al referendo de 2016, cuando 51,9 % de los votantes respaldó abandonar la UE y 48,1 % optó por permanecer. Según el sondeo citado por El Debate, incluso 27 % de quienes votaron entonces por el Brexit apoyaría ahora la reincorporación.
El cambio de percepción coincide con un giro en el discurso del primer ministro británico, Andy Burnham. El jefe del Gobierno ha abierto la puerta a revisar todas las alternativas para la futura relación con Bruselas, incluida la posibilidad de regresar plenamente al bloque europeo.
Burnham afirmó recientemente que el Brexit “hizo más daño que bien” y señaló que su Gobierno analizará diferentes opciones. Entre ellas figuran una relación más estrecha con la UE, una unión aduanera, la participación en el mercado único o incluso la reincorporación completa.
La encuesta también refleja una valoración cada vez más negativa de la salida. Un 60 % de los británicos considera actualmente que abandonar la UE fue un error, mientras 30 % mantiene que fue la decisión correcta.
El balance económico constituye uno de los principales elementos de esta revisión. La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria británica estima que el Brexit podría provocar una reducción de alrededor de 4 % en los ingresos nacionales a largo plazo. La salida también introdujo nuevos controles y trámites comerciales con la UE, principal socio económico del Reino Unido.
Otro de los argumentos utilizados durante la campaña del Brexit fue la promesa de reducir sustancialmente la inmigración. Sin embargo, el país registró posteriormente elevados niveles de migración, aunque con un cambio en el origen predominante de los nuevos residentes, debido a la disminución de la inmigración procedente de países comunitarios y al aumento de llegadas desde otras regiones.
El posible regreso a la UE, sin embargo, no sería inmediato ni sencillo. Londres tendría que negociar nuevamente las condiciones de adhesión y aceptar las reglas comunitarias, mientras algunos partidos británicos mantienen una posición contraria a cualquier reversión del Brexit.
Por ahora, no existe una decisión oficial para solicitar el reingreso. Lo que muestran las encuestas es que la percepción pública sobre aquella ruptura ha cambiado considerablemente durante la última década y que una parte importante de los británicos contempla nuevamente una relación mucho más estrecha con Europa.
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