La crisis eléctrica cubana ya no se caracteriza solamente por cortes frecuentes, sino por la magnitud que han alcanzado. Un análisis de los partes diarios del Sistema Electroenergético Nacional muestra que 23 de las 28 jornadas con datos comparables entre el 3 de septiembre y el 2 de octubre superaron los 2.000 megavatios de afectación máxima, mientras el país sufrió además una desconexión total del sistema durante dos días de septiembre. Los datos reflejan una situación que dejó de ser puntual para convertirse en un problema recurrente.
Los apagones de gran magnitud se han convertido en una constante en Cuba. Los datos recopilados a partir de los partes diarios del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) muestran que las afectaciones superiores a 2.000 megavatios ya aparecen de manera habitual.
Entre el 3 de septiembre y el 2 de octubre, hubo información comparable de 28 jornadas. De ellas, 23 terminaron con una afectación máxima superior a 2.000 MW, equivalente al 82,1% de los días analizados. El promedio de afectación máxima durante ese período fue de aproximadamente 2.093 MW.
El comportamiento no respondió a un episodio aislado. Entre el 3 y el 12 de septiembre se registraron diez días consecutivos por encima de los 2.000 MW. El peor dato llegó el 5 de septiembre, cuando la afectación alcanzó los 2.396 MW.
Aunque hubo algunos descensos, la situación volvió rápidamente a niveles extremos. El 15, 16 y 17 de septiembre se registraron nuevamente más de 2.000 MW de afectación.
Los días 18 y 19 de septiembre fueron todavía más críticos. El SEN sufrió una desconexión total el día 18 a las 13:57 y el sistema tuvo que ser reconstruido progresivamente. Esas dos jornadas no fueron incluidas en el cálculo porque no existe una cifra de afectación directamente comparable.
Tras la recuperación de la red, los apagones extremos regresaron inmediatamente. El 20 de septiembre la afectación alcanzó 2.037 MW y continuó por encima de los 2.000 MW durante varias jornadas.
Solo cinco de las 28 jornadas comparables quedaron por debajo de ese nivel: los días 13, 14, 25, 28 y 30 de septiembre.
La situación está relacionada con problemas persistentes de generación. Los partes oficiales han reportado centrales termoeléctricas averiadas, unidades en mantenimiento y numerosas plantas de generación distribuida paralizadas por falta de combustible.
El 18 de septiembre, por ejemplo, la Unión Eléctrica informó que 114 centrales de generación distribuida estaban fuera de servicio por falta de combustible, representando 926 MW.
Los parques solares han aumentado su aporte durante el día, pero no han eliminado el déficit cuando cae la producción fotovoltaica y aumenta la demanda nocturna.
Así, los datos muestran que en Cuba los apagones superiores a 2.000 MW dejaron de ser un fenómeno excepcional y pasaron a formar parte habitual de la crisis eléctrica.
El parte de la UNE de este 4 de octubre confirma que la situación continúa siendo crítica. El día anterior hubo afectaciones por déficit de generación durante las 24 horas, con una máxima de 1.996 MW a las 8:20 p.m. Para el horario de mayor demanda se pronosticó una afectación de hasta 1.840 MW, mientras varias termoeléctricas permanecían averiadas o en mantenimiento.
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