La crisis del agua en Cuba dejó de ser una emergencia puntual para convertirse en un problema estructural: 2,7 millones de personas tienen afectado total o parcialmente el acceso al servicio, mientras los apagones paralizan las estaciones de bombeo y una infraestructura envejecida multiplica las pérdidas.
La crisis del agua en Cuba continúa golpeando a millones de personas sin que las medidas anunciadas por las autoridades hayan conseguido revertir la situación. Según datos reconocidos por el propio gobierno, 2,7 millones de cubanos tienen afectado total o parcialmente el acceso al agua potable, una cifra que se mantiene prácticamente sin cambios desde mayo.
El problema afecta con especial intensidad a La Habana, Artemisa, Matanzas, Santiago de Cuba y Holguín. En la capital, más de 577.000 personas tuvieron dificultades con el suministro durante septiembre, según informó Yosvany Rubí, director general de Aguas de La Habana.
Los municipios de Boyeros y El Cotorro concentran algunas de las situaciones más graves, debido a las averías en los equipos de bombeo y a la inestabilidad del sistema eléctrico. La relación entre ambas crisis es directa: más del 85 % de las estaciones de bombeo del país dependen de la electricidad, por lo que cada apagón puede dejar sin agua a miles de hogares.
En Santiago de Cuba, cerca de 180.000 personas permanecen afectadas por una combinación de sequía, déficit eléctrico y fallas técnicas.
A la falta de energía se suma el deterioro de la infraestructura hidráulica. Algunas de las principales conductoras de La Habana acumulan entre seis y siete décadas de explotación, mientras las fugas provocan que una parte considerable del agua bombeada no llegue a los consumidores. Fuentes del sector han situado las pérdidas por encima del 40 %.
El escenario también genera preocupación sanitaria. Las autoridades cubanas han reconocido un incremento de enfermedades como dengue, diarreas y hepatitis A, en un contexto marcado por las dificultades para garantizar el suministro, el saneamiento y el tratamiento adecuado del agua.
El gobierno ha anunciado nuevas inversiones y apuesta por instalar 200 megavatios de energía solar destinados al bombeo de agua, con una meta prevista para los primeros meses de 2027.
Sin embargo, mientras llegan esas soluciones, millones de cubanos continúan dependiendo de un sistema vulnerable a los apagones, las averías y la falta de mantenimiento. Las promesas de una mejoría inmediata, por ahora, no se reflejan en las cifras oficiales.
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