Un informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) reveló nuevos detalles sobre el accidente ocurrido en septiembre en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde cinco trabajadores cubanos murieron después de que un avión de carga operado para Amazon Air se saliera de la pista e impactara una camioneta.
La aeronave, un Boeing 767-300 que operaba el vuelo 7598 de la compañía 21 Air, viajaba a unos 327 kilómetros por hora cuando se encontraba a solo 32 metros de altura sobre la pista, según el documento divulgado por las autoridades estadounidenses.
El avión había partido de San Juan, Puerto Rico, con dos tripulantes. Al aproximarse al aeropuerto de Miami, terminó aterrizando aproximadamente 1,1 kilómetros después del umbral de la pista, a una velocidad respecto al suelo de unos 296 kilómetros por hora.
Tras abandonar la superficie pavimentada, la aeronave atravesó la zona de seguridad e impactó una camioneta utilizada por trabajadores de limpieza del aeropuerto. En el vehículo viajaban siete personas y cinco de ellas perdieron la vida.
Las víctimas fueron identificadas como Yoel Rodríguez Naranjo, Julio C. Pineda, Carlos Acosta Fajardo, Javierkys Reyes Quevedo y Rolando Alemán León, todos de origen cubano y con edades comprendidas entre 47 y 75 años.
El informe también señala una posible falla en la comunicación entre la torre de control y la tripulación. Cuatro minutos antes de autorizar el aterrizaje, los controladores habían advertido a otra aeronave sobre vientos de 35 kilómetros por hora, con ráfagas de hasta 41 kilómetros por hora.
Sin embargo, esa información no fue transmitida al vuelo 7598. La NTSB indicó que, cuando existía un componente de viento de cola, las normas exigían proporcionar a la tripulación información sobre la dirección y velocidad del viento al autorizar el uso de la pista.
La agencia EFE informó que familiares de algunos fallecidos y uno de los sobrevivientes han presentado demandas en las que alegan posibles negligencias, entre ellas errores del piloto, deficiencias de entrenamiento y el uso de una aeronave con 32 años de antigüedad.
Amazon, por su parte, suspendió su relación con 21 Air, la compañía que operaba el avión de carga.
La NTSB advirtió que se trata de un informe preliminar y que las conclusiones pueden modificarse a medida que avance la investigación. El documento no establece todavía una causa definitiva del accidente.
El siniestro dejó una profunda huella entre las familias cubanas del sur de Florida, especialmente por la muerte de cinco trabajadores que se encontraban realizando sus labores habituales cuando fueron sorprendidos por el avión fuera de control.
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