El exatleta cubano Javier Sotomayor ha negado tener relación alguna con la pizzería D’Soto, recientemente sancionada por la Oficina Nacional de Administración Tributaria (Onat) con una deuda millonaria de 8.632.820,88 pesos. Sin embargo, fuentes cercanas aseguran que el medallista olímpico sí está vinculado con el negocio, según revelaciones del medio digital 14Ymedio.
En un comentario en Facebook, posteriormente eliminado, Sotomayor afirmó que el único propietario de D’Soto es su medio hermano, Dariel Sotomayor. “No tengo absolutamente nada que ver con su empresa, no he recibido ni puesto un centavo en ella ni tampoco he hecho gestión alguna”, escribió. Añadió que su apellido en común con el dueño ha generado confusión y desmintió cualquier participación en la empresa.
A pesar de su declaración, varias personas de su entorno sostienen lo contrario. Un conocido del atleta, que solicitó anonimato, aseguró que Sotomayor sí tiene intereses en la pizzería. “Se está desvinculando del tema para evitar problemas”, comentó.
El historial empresarial de Sotomayor en Cuba también genera interrogantes. Su bar 2.45, ubicado en la exclusiva 5ta Avenida de Miramar, cerró en marzo del año pasado en medio de rumores sobre problemas financieros y disputas con su socio. Según un exjefe de seguridad del local, el cierre se debió a desavenencias entre ambos administradores, aunque no descarta que hubiera deudas con la Onat.
Un extrabajador del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) sostuvo que el establecimiento era frecuentado por empresarios extranjeros y figuras de la farándula cubana. Un testigo que trabajó cerca del bar aseguró que en el lugar “se veían prostitutas de alta gama” y que era un sitio concurrido por turistas con alto poder adquisitivo.
Otra fuente cercana al caso mencionó que la administración del bar tuvo conflictos internos relacionados con el desvío de fondos. “El otro socio acusaba a Sotomayor de usar dinero del negocio para financiar la carrera deportiva de su hijo en España”, relató. Esta disputa habría llevado a la disolución de la sociedad y al eventual cierre del establecimiento.
El exatleta posee una vivienda en Miramar, la cual, según testimonios, fue un regalo del fallecido líder cubano Fidel Castro. Sin embargo, en su defensa, Sotomayor ha reiterado que no tiene participación alguna en D’Soto y que desconoce la situación financiera de la empresa.
Por el momento, las autoridades no han confirmado quién es el verdadero propietario de la pizzería, pero el hermetismo en torno a la sanción y las versiones contradictorias han alimentado la incertidumbre sobre la posible implicación del exdeportista en el negocio.
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