La industria azucarera de Cuba enfrenta un nuevo golpe derivado de la escasez de combustible, intensificada por el cerco petrolero impuesto por Estados Unidos, que “impide la realización de la zafra”, según informó este fin de semana el diario oficial Granma. Ante la imposibilidad de llevar a cabo la molienda, los trabajadores del sector han redirigido sus esfuerzos hacia actividades productivas alternativas para mantener ocupada a su fuerza laboral.
Reidel López Santana, coordinador del grupo Azcuba en Ciego de Ávila, detalló que las unidades y empresas del sector en la provincia han centrado su trabajo en la producción de carbón vegetal y en la elaboración de alimentos mediante la tracción animal, aprovechando los recursos existentes. Además, se producen derivados de la caña como vinagre, melao y raspaduras, aunque no se han ofrecido cifras oficiales sobre los volúmenes obtenidos ni su comercialización.
Las actividades alternativas también incluyen servicios a la comunidad: los azucareros han reparado parques infantiles y talleres locales, y se prevé la incursión en el cultivo de tabaco, particularmente en el municipio Florencia. Estas medidas buscan garantizar ocupación para más de 4.500 trabajadores del sector, tanto en la esfera estatal como en la no estatal, incluidas cooperativas y productores campesinos, seriamente afectados por la falta de combustible.
La crisis energética golpea a un sector que ya venía en retroceso. En la campaña previa, tras varias zafras de continuo declive, la producción no superó las 150 mil toneladas, la cifra más baja en más de un siglo. Para 2026, se esperaba que funcionaran apenas 16 centrales azucareros —uno por provincia— con la meta de alcanzar 229.500 toneladas de azúcar crudo y 15.000 de azúcar refinado, pero los planes se han visto frustrados por la escasez de combustible.
Incluso antes del anuncio del bloqueo petrolero por parte de la Administración Trump, la escasez de recursos ya obligaba a priorizar el corte manual de caña sobre el mecanizado, afectando la productividad. En la provincia de Granma, por ejemplo, el corte manual representa casi el 80 % del volumen destinado a la industria, con incentivos económicos significativos para los macheteros del central Enidio Díaz, de Campechuela, que podrían recibir entre 20.000 y 22.000 pesos mensuales.
Fuentes: Medio oficialista Granma y OnCuba
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