Una tradición cargada de fe, esperanza y solidaridad volvió a hacerse presente en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en el municipio de Palma Soriano, cuando este domingo 4 de enero fue entregada la tradicional Canastilla de Amor a la primera bebé nacida en el marco de la celebración de la Epifanía del Señor, fiesta en la que la comunidad cristiana conmemora la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús.
La protagonista de este gesto fue la pequeña Mara, quien nació por parto natural justamente el domingo en que la parroquia celebraba la Epifanía, adelantándose así a la fecha litúrgica habitual del 6 de enero, Día de Reyes. La coincidencia del nacimiento con esta celebración especial dio un significado aún más profundo al acontecimiento, que fue vivido con alegría por la comunidad parroquial.
Según explicó la parroquia, este año no fue posible entregar la canastilla ni el 25 de diciembre, solemnidad de la Natividad del Señor, ni en el Día de la Sagrada Familia, debido a que no se registró ningún nacimiento en la comunidad durante esas fechas. Por ello, la entrega se realizó el domingo posterior, tras la misa de la Epifanía, como una manera de mantener viva esta hermosa tradición de acompañamiento a la vida naciente.
El momento estuvo acompañado por el párroco, el P. David Fiore, junto a la Hna. Cecilia, la doctora Karelia, Magda y Yojander Pérez López, quienes representaron a toda la comunidad parroquial, tanto dentro como fuera de Cuba. Durante el encuentro, el P. David bendijo a la recién nacida y elevó oraciones por Mara, así como por todos los bebés y madres del hospital, encomendándolos a la protección de Dios.
La Canastilla de Amor fue posible gracias a la generosidad de los fieles de la parroquia y al apoyo solidario de una hermana residente en Estados Unidos, quien envió artículos y donaciones destinadas a este gesto de caridad. La canastilla incluye artículos esenciales para el cuidado del recién nacido, como expresión concreta del amor cristiano y de la cercanía de la Iglesia con las familias.
Con sencillez y profunda fe, la comunidad expresó su deseo: “Que Dios bendiga a Mara y la haga crecer en amor y sabiduría”. Este gesto reafirma el compromiso de la Iglesia local con la vida, la familia y la esperanza, especialmente en medio de las realidades complejas que vive el país.
Fuente: Arzobispado de Santiago de Cuba / Yojander Pérez López
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