En un giro que eleva la tensión en toda la región, el Secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio, aseguró que Washington mantendrá e incluso intensificará sus operaciones contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico y a la violación de sanciones petroleras, después de la reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
En las declaraciones, realizadas durante una entrevista en el programa Meet the Press, que se transmite por la cadena NBC News en Estados Unidos, Rubio afirma que la política estadounidense está dirigida a seguir atacando presuntas narcolanchas y confiscando barcos sancionados y a la par defendió las acciones de Washington tras la captura de Nicolás Maduro y negó que exista una guerra formal contra Venezuela, describiendo las medidas como parte de la lucha contra el narcotráfico y la aplicación de sanciones.
Rubio defendió con firmeza la campaña marítima estadounidense, que incluye la interceptación y destrucción de narcolanchas y la confiscación de buques sancionados que transportan crudo venezolano, alegando que estas acciones buscan “hacer cumplir la ley internacional y proteger la seguridad de los ciudadanos estadounidenses”.
Según el alto funcionario, no se trata de una “guerra contra ningún país soberano”, sino de una respuesta necesaria ante lo que describió como amenazas persistentes del narcotráfico y el uso indebido de los recursos energéticos.
“El compromiso de Estados Unidos es claro: no retrocederemos ante quienes utilizan el mar como ruta para drogas y ganancias ilegales”, afirmó Rubio en el programa. “Continuaremos con estas operaciones hasta que se restablezcan la legalidad y la estabilidad en nuestra región”.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente fractura diplomática luego de que tropas estadounidenses capturaran a Maduro y Flores en una operación que ha sido calificada por Caracas y aliados internacionales como “una agresión directa contra la soberanía venezolana”. Aunque Washington sostiene que la acción fue enmarcada en mandatos judiciales y operaciones contra el narcotráfico, la región ha reaccionado con cautela y preocupación por la escalada militar.
En los últimos meses, las fuerzas estadounidenses han intensificado los ataques a embarcaciones sospechosas en rutas marítimas internacionales, presentando videos y documentos que, según el Pentágono, prueban la participación de estas lanchas en el transporte de drogas hacia territorio estadounidense. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y algunos gobiernos latinoamericanos han criticado que estas operaciones carecen de transparencia y han señalado reportes no verificados de civiles fallecidos en alta mar.
Rubio también vinculó la ofensiva con las sanciones sobre el sector petrolero venezolano, insistiendo en que Estados Unidos no busca apropiarse del crudo, sino impedir que sea explotado por potencias que, en su opinión, “no respetan los valores democráticos”. Subrayó que los ingresos derivados del petróleo deben, en última instancia, beneficiar al pueblo venezolano y no a élites corruptas.
Analistas advierten que este endurecimiento de la política estadounidense podría profundizar la polarización en América Latina y complicar aún más los esfuerzos diplomáticos para reducir tensiones en una región ya afectada por crisis económicas, migratorias y de seguridad.
Fuentes: ElDiario.es (EFE) y AP News
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