En Cuba, el acceso a alimentos varía según el nivel de ingresos y los vínculos familiares o con el sector privado: mientras una minoría puede comprar productos importados en supermercados privados, gran parte de la población depende de mercados estatales con oferta limitada o de ayuda externa, reflejando una segmentación social creciente.
La forma en que los cubanos compran alimentos evidencia una marcada desigualdad económica que afecta diariamente a la población. Investigaciones citadas por BBC Mundo muestran que la disponibilidad y calidad de los productos depende cada vez más del nivel de ingresos y de los vínculos con el sector privado o familiares en el exterior .
Según la socióloga Mayra Paula Espina, de la Universidad de La Habana, se pueden identificar tres tipos de establecimientos de alimentos vinculados a diferentes niveles de ingresos. El primer grupo son los supermercados privados o “bodegones”, donde se venden productos nacionales de calidad y alimentos importados como jamón español, embutidos o pescados. Estos espacios son accesibles principalmente para trabajadores de embajadas, extranjeros residentes y cubanos que reciben remesas o ingresos del sector privado.
El segundo nivel corresponde a tiendas de barrio con menor variedad y precios altos para quienes dependen de salarios estatales. Finalmente, un tercer grupo de consumidores solo puede acceder a los productos más baratos disponibles en mercados agropecuarios, redes estatales con oferta limitada o mediante ayuda familiar.
El historiador cubanoestadounidense Michael Bustamante, profesor de la Universidad de Miami, explica que la expansión del sector privado desde 2021, con la legalización de micro, pequeñas y medianas empresas, ha permitido importar alimentos que el Estado no logra garantizar regularmente. Sin embargo, estos productos suelen venderse a precios que la mayoría de la población no puede pagar.
El contraste entre ingresos y precios es evidente: algunas pensiones de jubilados no superan los 5,800 pesos mensuales, mientras que ciertos alimentos básicos pueden costar varios dólares en el mercado informal. Ante esta situación, muchas familias combinan estrategias como comprar en mercados más económicos, recibir ayuda desde el exterior o adquirir productos mediante tiendas en línea pagadas por familiares en otros países.
Espina concluye que el acceso a la comida se ha convertido en uno de los indicadores más claros de la desigualdad económica en Cuba, una realidad que evidencia la segmentación social y la incapacidad del sistema estatal de garantizar un suministro equitativo de alimentos.
Fuentes:
BBC Mundo citado en El Chorrillero. https://elchorrillero.com/nota/2026/03/10/608900-como-la-apertura-de-tiendas-privadas-de-alimentos-en-cuba-destapo-una-desigualdad-invisible/amp/
Declaraciones de Mayra Paula Espina y análisis de Michael Bustamante. https://www.directoriocubano.info/panorama/la-desigualdad-en-cuba-se-dispara-hasta-el-45-de-la-poblacion-vive-en-pobreza-segun-estudio-citado-por-bbc/
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