En su discurso de martes 24 de febrero sobre el Estado de la Nación, el presidente Donald Trump presentó una visión contundente de su gestión y del rumbo que, según afirmó, debe seguir Estados Unidos en los próximos años. Con un tono firme y combativo, el mandatario defendió su política económica, prometió mano dura en la frontera y reiteró que su prioridad absoluta es proteger los intereses del país bajo el lema “Estados Unidos primero”.
Uno de los ejes centrales del discurso fue la economía. Trump destacó cifras de crecimiento, creación de empleos y recuperación industrial, asegurando que su administración ha impulsado un renacer manufacturero. Subrayó incentivos fiscales, reducción de regulaciones y acuerdos comerciales renegociados como herramientas clave para fortalecer la producción nacional. Según afirmó, estas medidas han permitido que empresas regresen al país y que sectores estratégicos, como el energético y el tecnológico, consoliden su competitividad.
En materia migratoria, el presidente insistió en la necesidad de reforzar la seguridad fronteriza. Defendió políticas más estrictas para frenar la inmigración irregular y aseguró que la protección de la frontera sur es esencial para la seguridad nacional. También vinculó el control migratorio con la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, argumentando que sin orden en las fronteras no puede haber estabilidad interna.
La política exterior ocupó otro segmento destacado del mensaje. Trump sostuvo que su gobierno ha fortalecido la posición internacional de Estados Unidos mediante una diplomacia basada en la firmeza y la negociación directa. Reivindicó el aumento del presupuesto de defensa y la modernización de las fuerzas armadas, asegurando que el país cuenta ahora con uno de los aparatos militares más poderosos y preparados del mundo. Al mismo tiempo, defendió la idea de que los aliados deben asumir una mayor parte de los costos de seguridad colectiva.
En el plano interno, el mandatario habló sobre seguridad pública, educación y energía. Prometió respaldar a las fuerzas del orden y endurecer las penas contra delitos violentos. En educación, propuso ampliar opciones para las familias y reforzar contenidos que promuevan valores cívicos y patriotismo. En cuanto a energía, reafirmó su apuesta por la independencia energética mediante el impulso a la producción nacional de petróleo y gas, así como el desarrollo de nuevas tecnologías.
El discurso también tuvo momentos emotivos, con invitados especiales y referencias a historias personales que, según Trump, reflejan el espíritu de superación estadounidense. Estas intervenciones buscaron reforzar la narrativa de optimismo y resiliencia.
Sin embargo, el mensaje no estuvo exento de críticas por parte de la oposición, que cuestiona varias de sus políticas y la polarización política creciente. Aun así, Trump se mostró confiado y aseguró que el país atraviesa una etapa decisiva. Concluyó llamando a la unidad bajo una visión de fortaleza económica, soberanía nacional y liderazgo global, reafirmando que, a su juicio, el futuro de Estados Unidos depende de mantener el rumbo que ha trazado su administración.
Fuente: AP
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