El portaaviones de propulsión nuclear USS George H.W. Bush se encuentra aproximadamente a 96 kilómetros de las costas de Cuba, cerca de Varadero, realizando ejercicios navales de la Marina de Estados Unidos, según datos de seguimiento marítimo y fuentes oficiales.
El buque, uno de los más poderosos de la Armada estadounidense, participa en maniobras que incluyen reabastecimiento en el mar y prácticas de tiro, como parte de su calendario de entrenamiento operativo. La presencia del portaaviones en aguas tan próximas a la isla no es habitual y refleja, según analistas, una respuesta táctica del Pentágono ante los recientes acontecimientos políticos y militares en la región.
El despliegue forma parte de un reacomodo más amplio de fuerzas navales en el Caribe, que incluye la reubicación de buques anfibios como el USS Iwo Jima y el USS San Antonio desde aguas cercanas a Venezuela hacia el norte de Cuba. Estos movimientos siguen a la operación militar estadounidense del 3 de enero, que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, y buscan mantener la vigilancia y capacidad operativa en la zona.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han emitido ningún pronunciamiento oficial sobre la presencia del USS George H.W. Bush, mientras que observadores y expertos regionales interpretan el despliegue como parte de una estrategia de disuasión de Washington frente a gobiernos aliados de Venezuela y Cuba.
El posicionamiento del portaaviones subraya el papel de la Marina de Estados Unidos como herramienta de proyección de poder en el hemisferio occidental, al tiempo que demuestra la capacidad de Washington para reagrupar y movilizar rápidamente activos militares tras operaciones en países vecinos.
Analistas señalan que la combinación de ejercicios de entrenamiento, presencia de unidades anfibias y reubicación de buques de guerra forma parte de un enfoque estratégico para asegurar rutas marítimas, vigilancia y disuasión frente a amenazas regionales. No obstante, el despliegue también ha sido criticado por sectores que consideran que incrementa las tensiones y afecta la estabilidad y soberanía regional.
Aunque algunas unidades han comenzado a reducir su presencia en zonas del Caribe, la administración estadounidense ha señalado que mantendrá activos militares en la región, reforzando la capacidad de respuesta ante cualquier eventualidad y asegurando la ejecución de misiones estratégicas a lo largo del Atlántico adyacente y el norte de Cuba.
(Con información de Anza Latina)
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