Desde el 1 de enero de 2026, Estados Unidos puso en vigor una ampliación del denominado travel ban, una política migratoria promovida por el presidente Donald Trump que refuerza los controles de entrada para ciudadanos de decenas de países. La medida, formalizada mediante una proclamación presidencial firmada el 16 de diciembre de 2025, afecta a 39 naciones y tiene un impacto directo sobre ciudadanos cubanos que buscan ingresar al país por vías legales.
De acuerdo con un informe del Congressional Research Service, la nueva disposición amplía un decreto aprobado en junio de 2025 y mantiene un sistema de restricciones diferenciadas según el país de origen. El marco regulatorio establece dos categorías principales: suspensión total y suspensión parcial. En los países incluidos en la suspensión total se prohíbe la entrada tanto de inmigrantes como de visitantes temporales. En los casos de suspensión parcial, se bloquean las visas de inmigrante y se limitan varias categorías de visas no inmigrantes.
Cuba figura dentro del grupo de países sometidos a suspensión parcial. Esto implica la paralización de visas de inmigración y de varias visas temporales, entre ellas las destinadas a turismo y negocios, estudiantes académicos, programas de formación técnica e intercambios culturales. Además, el decreto instruye a las autoridades migratorias a reducir la duración de otros visados temporales, dentro de los márgenes que permite la legislación estadounidense vigente.
La medida se aplica a ciudadanos cubanos que se encuentren fuera de Estados Unidos y no posean una visa válida al momento de entrar en vigor la normativa. Aquellos con residencia permanente legal, doble nacionalidad —siempre que viajen con pasaporte de un país no incluido en el veto— y diplomáticos acreditados mantienen excepciones específicas.
Junto a Cuba, otros países incluidos en la suspensión parcial son Venezuela, Nigeria, Senegal, Angola, Dominica y Antigua y Barbuda, entre otros, hasta completar un total de 20 naciones bajo este régimen. En paralelo, el decreto elimina varias excepciones que existían en versiones anteriores del travel ban. Entre los cambios más relevantes destaca la eliminación de dispensas automáticas para familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses y para determinados procesos de carácter humanitario.
La justificación oficial de la ampliación se basa en argumentos de seguridad nacional. La administración estadounidense señala deficiencias en los sistemas de verificación de identidad, cooperación migratoria y control documental de los países afectados. El informe menciona factores como elevadas tasas de permanencia irregular, dificultades en los procesos de deportación y preocupaciones vinculadas a programas de ciudadanía por inversión.
El endurecimiento de estas restricciones ocurre en un contexto en el que, según diversas encuestas, un número creciente de ciudadanos estadounidenses manifiesta interés en emigrar o en obtener una segunda ciudadanía. En este escenario, el travel ban redefine las condiciones de entrada al país y establece un marco migratorio más restrictivo para múltiples comunidades, incluida la cubana.
Fuente: Directorio Noticias
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