Este 17 de abril, el mercado informal cubano muestra una aparente calma: el dólar se mantiene en 525 CUP, el euro en 590 CUP y la MLC sube a 400 CUP, según el monitoreo de elTOQUE. Sin embargo, detrás de esta estabilidad momentánea se esconde una economía ralentizada por la crisis energética, la caída del turismo y la contracción del comercio, factores que anticipan nuevas presiones sobre el peso cubano.
El mercado informal de divisas en Cuba amaneció este viernes con una estabilidad que, más que tranquilidad, sugiere cansancio. El dólar permanece anclado en los 525 pesos cubanos (CUP), su máximo histórico, mientras el euro anda por los 590 CUP y la Moneda Libremente Convertible (MLC) repunta hasta los 400 CUP, recuperando terreno tras varios días de vaivenes.
La MLC, siempre inquieta, ha oscilado entre 385 y 400 CUP en apenas 72 horas, una volatilidad que ya forma parte del paisaje económico nacional. Subidas, bajadas y rebotes que no responden precisamente a una economía dinámica, sino más bien a una que respira con dificultad.
Porque si algo advierte el Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba (OMFi) es que esta “estabilidad” no nace de una mejora estructural, sino de todo lo contrario: una desaceleración marcada por menos actividad, menos consumo y, sobre todo, menos divisas circulando. En otras palabras, el mercado no está calmado… está agotado.
El contexto no ayuda. La crisis energética sigue marcando el ritmo diario, limitando la producción y el transporte. A esto se suma el desplome del turismo, uno de los pilares económicos del país, que ha registrado una caída del 56% en llegadas interanuales. Con apenas 1,9 millones de visitantes y 917 millones de dólares generados, el sector muestra cifras que confirman su deterioro progresivo.
Menos turistas significan menos dólares. Menos dólares implican más presión sobre el mercado informal. Y, aun así, el tipo de cambio parece haberse tomado un respiro. Un respiro engañoso.
También influye la reducción de importaciones por parte de las mipymes y la contracción del comercio interno, señales claras de una economía que se encoge. A eso se añade la reciente emisión de billetes de 2,000 y 5,000 CUP, una medida que, lejos de generar confianza, alimenta las expectativas inflacionarias.
Las perspectivas no son precisamente alentadoras. El Fondo Monetario Internacional proyecta una contracción del 7,2% del PIB cubano en 2026, lo que sugiere que la presión sobre el peso continuará. Según estimaciones, el dólar podría escalar hasta los 533 CUP y el euro hasta los 604 CUP antes de que termine abril, aunque con amplios márgenes de incertidumbre.
En la práctica, esto significa que el cubano de a pie sigue navegando en un mercado donde las reglas cambian sin previo aviso, pero siempre en la misma dirección: hacia arriba.
Así, entre aparentes pausas y tensiones acumuladas, el peso cubano continúa su lenta carrera cuesta abajo. No hay sobresaltos hoy, es cierto. Pero tampoco señales de mejora. Porque cuando la economía se detiene, hasta el mercado paralelo parece quedarse sin aliento… aunque nunca deje de subir.
Fuente: El Toque
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