Cuba inició junio de 2026 con un fuerte déficit en la generación eléctrica que supera los 1900 megavatios, según datos de la Unión Eléctrica (UNE), en medio de averías en centrales termoeléctricas, falta de combustible y una demanda muy por encima de la capacidad disponible. La situación provoca apagones prolongados en varias provincias y se suma a la crisis estructural del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que continúa operando con márgenes mínimos de estabilidad.
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba amaneció este 1 de junio de 2026 en una situación crítica, con un déficit de generación que supera los 1900 MW, según el parte oficial de la Unión Eléctrica (UNE). La combinación de averías en unidades térmicas, mantenimientos programados y la persistente falta de combustible ha reducido significativamente la capacidad de generación del país, generando apagones extendidos desde la jornada anterior y durante la madrugada.
De acuerdo con la información técnica, la disponibilidad del sistema en horas de la mañana apenas alcanzaba los 1160 MW, mientras que la demanda ascendía a casi 2700 MW, lo que dejó más de 1500 MW afectados desde primeras horas del día. Para el horario pico, las proyecciones apuntan a una demanda superior a los 3000 MW frente a una oferta muy limitada, lo que eleva el déficit previsto hasta cerca de 1940 MW.
Las causas del colapso operativo se concentran en múltiples frentes. Varias unidades de generación térmica se encuentran fuera de servicio, entre ellas la central Antonio Guiteras, una de las más importantes del país, junto a otras plantas como Ernesto Guevara, Lidio Ramón Pérez y Antonio Maceo. A esto se suman mantenimientos en centrales de Mariel, Renté y Nuevitas, lo que reduce aún más la capacidad de respaldo del sistema.
La situación se agrava por la indisponibilidad de generación distribuida, con más de un centenar de motores fuera de servicio debido a la falta de combustible, lo que representa más de 800 MW adicionales sin aportar al sistema. También permanecen inoperativas varias patanas y centrales fuel, lo que incrementa la presión sobre una infraestructura ya debilitada.
Aunque los parques solares fotovoltaicos han aportado energía durante el día, con una producción que supera los 400 MW en los momentos de mayor radiación, este aporte resulta insuficiente para compensar la caída de la generación térmica, especialmente en las horas nocturnas cuando la demanda aumenta y la energía solar desaparece del balance.
En paralelo a esta situación, reportes señalan que la central termoeléctrica Antonio Guiteras continúa enfrentando fallos recurrentes en su economizador, un componente clave de la caldera que ha provocado múltiples salidas del sistema en las últimas semanas. La planta, tras breves periodos de reparación, ha vuelto a desconectarse en repetidas ocasiones, evidenciando un deterioro acumulado que las intervenciones parciales no han logrado resolver.
Se han detectado fallos recurrentes en decenas de tubos y curvas internas del sistema de caldera. Las reparaciones realizadas en los últimos meses han consistido principalmente en el sellado y sustitución parcial de elementos dañados, debido a la imposibilidad de detener la planta por largos periodos para un mantenimiento integral. Sin embargo, el desgaste acumulado del componente, que ya supera décadas sin el debido mantenimiento, ha provocado que las averías reaparezcan en distintos puntos del mismo sistema poco tiempo después de cada intervención, obligando a repetidas salidas del SEN y a nuevas reparaciones correctivas de corta duración.
El reportaje de Canal Caribe convirtió la avería en la termoeléctrica en una especie de epopeya industrial, donde cada tubo soldado parecía merecer aplausos y cada reparación se narraba casi como una hazaña nacional. En pantalla, lo que para cualquier sistema eléctrico estable sería una emergencia recurrente terminó presentado como un triunfo casi heroico de la “resistencia técnica”, con un tono que rozaba la celebración épica. Así, entre discursos de esfuerzo y optimismo, la planta que entra y sale del sistema como si tuviera vida propia acabó convertida en protagonista de una historia donde el desgaste no es problema, sino material para la narrativa inspiradora.
El reportaje de Canal Caribe convirtió la avería en la termoeléctrica en una especie de epopeya industrial, donde cada tubo soldado parecía merecer aplausos y cada reparación se narraba casi como una hazaña nacional. En pantalla, lo que para cualquier sistema eléctrico estable sería una emergencia recurrente terminó presentado como un triunfo casi heroico de la “resistencia técnica”, con un tono que rozaba la celebración épica. Así, entre discursos de esfuerzo y optimismo, la planta que entra y sale del sistema como si tuviera vida propia acabó convertida en protagonista de una historia donde el desgaste no es problema, sino material para la narrativa inspiradora.
La crisis del SEN se produce en un contexto donde autoridades del sector eléctrico han reconocido la complejidad de las averías y la escasez de recursos para mantenimientos profundos, mientras se atribuyen parte de las dificultades a factores externos como sanciones y limitaciones de suministro.
Con este panorama, el sistema eléctrico cubano continúa operando bajo una alta fragilidad, con apagones prolongados y una brecha persistente entre la generación disponible y la demanda nacional, lo que mantiene la tensión en el suministro energético en todo el país.
Fuentes: UNE
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