El mercado de divisas en Cuba enfrenta nuevamente presiones alcistas que reflejan la creciente tensión económica del país. En el segmento oficial del Banco Central de Cuba, el dólar se mantiene estable en 463 CUP, mientras que el euro registra una leve caída hasta 545.46 CUP. Sin embargo, estas cifras no reflejan la verdadera dinámica que experimentan los cubanos en su día a día, pues en el mercado informal el comportamiento de las monedas es muy distinto.
El dólar estadounidense se dispara hasta 508 CUP, mientras que el euro alcanza los 570 CUP, consolidando un alza notable que ha sorprendido a muchos y que evidencia la diferencia entre las tasas oficiales y la realidad del mercado. Esta brecha, que supera los 45 CUP para el dólar y los 24 para el euro, representa un desafío constante para la economía cotidiana de la población, donde la compra de alimentos, transporte, medicamentos y otros servicios se ve directamente afectada por la volatilidad de la moneda.
La alta demanda de divisas y la escasez persistente en los bancos estatales explican en gran medida este comportamiento. Muchos cubanos recurren al mercado informal para cubrir necesidades básicas, pagar servicios o financiar viajes, ya que el sistema oficial no satisface la demanda ni garantiza disponibilidad suficiente.
La presión sobre el dólar y el euro se ve potenciada por el incremento de las operaciones de remesas, el turismo y la compra de productos en moneda libremente convertible, lo que intensifica la brecha con el mercado regulado y genera una sensación de incertidumbre constante.
A pesar de la estabilidad momentánea de la tasa oficial, la realidad diaria demuestra que los precios en CUP dependen en gran medida de la referencia informal. Cada día, familias y negocios deben enfrentar esta dualidad, lo que complica la planificación económica y aumenta la inflación real que sufren los ciudadanos. Los movimientos del dólar y el euro no solo impactan en el consumo personal, sino también en la economía de pequeños comercios, mercados y servicios que dependen de la moneda extranjera para operar.
La tendencia alcista también tiene consecuencias indirectas sobre otras monedas. El real brasileño se eleva a 101.57 CUP, mientras que el peso mexicano se halla a 27.90 CUP, mostrando cómo la presión en el dólar y el euro influye en todo el esquema de intercambio. Esta situación refleja la fragilidad de un sistema donde las diferencias entre mercado oficial e informal marcan el pulso económico del país y condicionan la vida diaria de millones de cubanos. La persistente escasez, la alta demanda de efectivo y la incertidumbre estructural hacen que las divisas se conviertan en un indicador clave para entender el estado real de la economía en la Isla, mucho más allá de los números que publican las entidades oficiales.
Fuente: El Toque
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