Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), dejó este jueves una frase poco habitual en la retórica oficial: reconoció que la unidad dentro del Partido no puede darse por sentada ni sostenerse en fórmulas vacías. Aseguró que esa cohesión no debe ser “formal ni acrítica”, sino el resultado de discusiones reales, choques de criterios y críticas internas entre militantes.
El planteamiento lo hizo durante plenos extraordinarios de los comités provinciales del PCC en Santiago de Cuba y Guantánamo. Allí advirtió que la unidad no se construye con silencios ni con acuerdos de fachada. “No podemos asumir que porque decimos que tenemos unidad estamos unidos de verdad”, afirmó en una intervención difundida por Canal Caribe, insistiendo en que sin debate y sin crítica honesta “no hay unidad”.
Díaz-Canel defendió que la cohesión partidista debe nacer de discusiones “fuertes” dentro de la organización, siempre que el objetivo sea avanzar en conjunto. En esa línea, lanzó una advertencia directa contra la práctica de callar “para no molestar”, porque —dijo— cuando los problemas se acumulan sin enfrentarse, lo que existe es una “unidad ficticia”, una imagen conveniente pero falsa.
El mandatario sostuvo que esa unidad tendría que apoyarse en la franqueza, la honestidad y la participación activa de los militantes, y presentó el debate interno como un ejercicio “limpio y transparente”. El mensaje, sin embargo, choca con la experiencia cotidiana del país, donde la crítica pública fuera de los marcos oficiales suele ser perseguida y castigada, especialmente cuando proviene de ciudadanos, activistas o periodistas independientes.
En su intervención también pidió a los cuadros concentrarse en “las prioridades” y, sobre todo, en el escenario donde se juegan esas prioridades: “la base”. Recalcó que la militancia debe asumir responsabilidad por lo que no funciona y participar en la búsqueda de soluciones, no limitarse a cumplir tareas de manera mecánica o formal.
Los encuentros estuvieron acompañados por el secretario de Organización del Comité Central, Roberto Morales Ojeda, quien llamó a aplicar “con agilidad” los acuerdos del XI Pleno del Comité Central celebrado en diciembre. En Santiago de Cuba asistió la primera secretaria del Partido en la provincia, Beatriz Johnson Urrutia, y en Guantánamo, Yoel Pérez García.
El discurso de este jueves enlaza con el que Díaz-Canel pronunció el día anterior en Pinar del Río y Artemisa, donde volvió a cargar sobre la militancia la responsabilidad de corregir lo que no marcha en el país, en medio de una crisis marcada por apagones, escasez y un malestar social cada vez más visible.
El Gobierno presenta este recorrido como un esfuerzo por “fortalecer la unidad”, pero las constantes apelaciones a la “base” y al “cambio de mentalidad” también dejan entrever otra lectura: el aparato partidista intenta mantener cohesión en un escenario de desgaste, fatiga política y pérdida de confianza, donde la palabra “unidad” suena cada vez más a consigna repetida para evitar que el edificio se resquebraje.
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