Ernesto Pérez Rodríguez, residente en Guantánamo, contó el recorrido que inició a los 15 años con distintos trabajos y que, según su propio relato, culminó recientemente con la monetización de sus redes sociales y un saldo mostrado de 948,64 dólares en TikTok.
Pérez Rodríguez compartió su historia en Facebook, donde explicó que durante su adolescencia realizó diferentes labores para obtener ingresos, entre ellas vender productos en la calle y trabajar en el mantenimiento de viviendas.
Según dijo, nunca consideró deshonroso desempeñar cualquier actividad que le permitiera avanzar.
El joven atribuyó parte de esa formación a las enseñanzas recibidas de su abuela, a quien recuerda trabajando por cuenta propia y ofreciendo alimentos a domicilio. Para Pérez, esa experiencia familiar influyó en su visión sobre el trabajo y la perseverancia.
De acuerdo con su publicación, a los 24 años consiguió comprar una vivienda modesta y posteriormente su actividad económica comenzó a desarrollarse.
Dos años después, afirmó, empezó a involucrarse en acciones de ayuda humanitaria y a ampliar su presencia en las plataformas digitales.
El cambio económico que destaca en su trayectoria ocurrió a los 28 años, cuando comenzó a monetizar sus cuentas en redes sociales.
En las imágenes que acompañaron su publicación mostró una captura de TikTok con un balance estimado de 948,64 dólares.
Pérez resumió su experiencia señalando que necesitó 13 años para alcanzar lo que considera éxito y dirigió parte de su mensaje a jóvenes cubanos interesados en emprender.
Su actividad en redes también ha estado vinculada a campañas de ayuda. En mayo de 2025 promovió una colecta destinada a conseguir una vivienda para Adriana, una niña de Guantánamo con parálisis cerebral y desnutrición crónica.
En marzo de 2026, además, difundió el caso de un niño con hidrocefalia cuya familia afrontaba dificultades económicas durante una prolongada hospitalización.
Su historia combina emprendimiento digital y acciones solidarias desarrolladas principalmente mediante las redes sociales.
Fuente: Ernesto Pérez Rodríguez