La sustracción de paneles solares y cables en varias instalaciones de Amancio amenaza con agravar las dificultades que enfrentan los habitantes de Las Tunas para acceder a servicios esenciales, en una provincia marcada por los apagones y el deterioro de su infraestructura.
La ola de robos contra instalaciones públicas continúa extendiéndose por Las Tunas y ahora tiene entre sus objetivos equipos utilizados para garantizar servicios básicos a la población. En el municipio de Amancio, delincuentes han sustraído paneles solares de estaciones de bombeo de agua y cables de instalaciones de telecomunicaciones y generación eléctrica.
Los hechos fueron reconocidos por el Periódico 26, medio oficial de la provincia, que llamó la atención sobre las consecuencias que estas acciones pueden provocar en comunidades enteras.
Uno de los principales motivos de preocupación está relacionado con las estaciones de bombeo. Los paneles solares instalados en esos puntos forman parte de las alternativas utilizadas para mantener funcionando los sistemas de abasto de agua en medio de la crisis energética que atraviesa Cuba. Su desaparición puede obligar a paralizar equipos y dificultar todavía más la llegada de agua a los hogares.
Las telecomunicaciones también han sufrido daños. Cables pertenecientes a ETECSA fueron robados, mientras que el parque solar fotovoltaico de Punta Brava figura entre las instalaciones afectadas. Cada sustracción representa además un gasto adicional para un sistema que ya enfrenta serias limitaciones de recursos.
El problema no es nuevo. Durante este año se han reportado en Las Tunas otros delitos contra instalaciones eléctricas, incluido el robo de aceite dieléctrico y componentes de transformadores. Uno de los casos más graves ocurrió en abril en Amancio, cuando la extracción de unos 600 litros de aceite provocó afectaciones eléctricas que alcanzaron aproximadamente al 40 % del municipio.
Los antecedentes también alcanzan a las telecomunicaciones. ETECSA informó de numerosos actos vandálicos en la provincia durante 2024, algunos de ellos relacionados con el robo de cables que dejaron líneas telefónicas fuera de servicio.
Ante la repetición de estos hechos, las autoridades han pedido incrementar la vigilancia, mejorar la iluminación y reforzar los controles de acceso en instalaciones consideradas estratégicas.
El impacto, sin embargo, termina recayendo sobre la población: un panel robado puede significar menos agua; un cable sustraído, menos comunicación; y un componente eléctrico desaparecido, más horas sin corriente.
Fuente: Periódico 26
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