El Gobierno cubano decidió prorrogar la exención arancelaria a la importación no comercial de alimentos, medicamentos y productos de aseo, una medida que se mantiene desde hace varios años como respuesta a la profunda crisis económica y de abastecimiento que enfrenta el país.
La decisión quedó oficializada en la Gaceta Oficial Extraordinaria de la República de Cuba, publicada el 17 de enero de 2026, mediante la Resolución No. 9 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP). El documento ratifica la continuidad de los beneficios arancelarios para las personas naturales que introduzcan estos productos al país sin fines comerciales.
Según establece el resuelvo quinto de la resolución, la exención permanecerá vigente “mientras persistan las condiciones que han determinado su aprobación”, una formulación abierta que evita fijar una fecha concreta de vencimiento y deja la medida sujeta a la evolución del contexto económico nacional.
La importación sin aranceles de alimentos, medicamentos y artículos de higiene ha sido una de las principales vías utilizadas por las familias cubanas para enfrentar la escasez crónica de productos básicos en la red estatal, así como los elevados precios del mercado informal. En la práctica, la norma ha permitido que viajeros y emigrados envíen o transporten insumos esenciales para el consumo doméstico.
Junto a la Resolución No. 9, la Gaceta Oficial publicó otras disposiciones complementarias que regulan la aplicación de esta prórroga. Entre ellas se encuentran la Resolución No. 10 del Ministerio de Finanzas y Precios, la Resolución No. 4 del Ministerio de Salud Pública y la Resolución No. 34 de la Aduana General de la República, que establecen los marcos técnicos y sanitarios para la entrada de estos productos al país.
Estas normativas buscan coordinar los criterios económicos, de salud pública y de control aduanal, en un intento de ordenar un flujo de importaciones que se ha vuelto esencial para la supervivencia cotidiana de miles de hogares cubanos. No obstante, las autoridades no detallaron cambios sustanciales en los límites, cantidades o requisitos vigentes hasta el momento.
La extensión de la exención arancelaria se produce en un escenario marcado por la persistente escasez de alimentos y medicinas, los apagones prolongados y una inflación que ha erosionado el poder adquisitivo de la población. Aunque la medida alivia parcialmente la carga económica de las familias, también evidencia la incapacidad del Estado para garantizar un suministro estable de bienes básicos.
Desde su implementación inicial, la exención ha sido prorrogada en múltiples ocasiones, convirtiéndose de hecho en una solución permanente a una crisis que el propio Gobierno reconoce como estructural. Para muchos ciudadanos, la continuidad de estas resoluciones confirma que la normalización del mercado interno sigue lejos de alcanzarse.
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