La crisis energética en Cuba alcanza un nuevo punto crítico este Domingo de Pascua, con apagones que rozan los 1,800 MW durante el horario pico nocturno, reflejando el deterioro sostenido del sistema eléctrico nacional y la agudización de la escasez de combustible.
Cuba amaneció este Domingo de Pascua sumida en una profunda crisis eléctrica, con afectaciones que podrían alcanzar los 1,752 MW en el horario de mayor demanda nocturna, según el parte oficial de la Unión Eléctrica (UNE). La situación refleja un déficit estructural que continúa agravándose en medio de fallas técnicas, mantenimientos prolongados y limitaciones en el suministro de combustible.
Desde la jornada anterior, el servicio eléctrico se vio interrumpido de manera continua durante las 24 horas, extendiéndose también a la madrugada del domingo. La máxima afectación registrada el sábado fue de 1,665 MW a las 20:00 horas, superando las previsiones debido a la salida imprevista de la unidad 6 de la Central Termoeléctrica (CTE) Nuevitas.
A las 06:00 de la mañana de este domingo, la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) era de apenas 1,258 MW frente a una demanda de 2,366 MW, lo que ya implicaba más de 1,100 MW afectados. Para el pico nocturno, la UNE estima una demanda de hasta 3,000 MW, mientras que la capacidad de generación apenas alcanzaría los 1,278 MW, generando un déficit superior a los 1,700 MW.
Entre las principales causas se encuentran averías en varias unidades termoeléctricas, como la unidad 2 de la CTE Felton y la unidad 6 de la CTE Diez de Octubre, así como mantenimientos en plantas clave de Mariel, Renté y Nuevitas. Estas limitaciones han dejado fuera de servicio alrededor de 450 MW de generación térmica.
Aunque los 54 parques solares del país aportaron cerca de 3,915 MWh el día anterior, con un pico de 477 MW al mediodía, esta fuente no logra compensar el déficit durante la noche, cuando la demanda es mayor. La falta de almacenamiento energético limita el impacto de las energías renovables en el sistema.
El contexto se agrava por factores externos, como la reducción de suministros de petróleo desde países aliados y nuevas presiones internacionales que afectan la importación de combustible. A esto se suma la inestabilidad del SEN, que ya sufrió dos colapsos totales en marzo, dejando a la isla sin electricidad durante horas prolongadas.
En medio de esta situación, la población cubana enfrenta apagones prolongados incluso en fechas significativas como la Semana Santa, adaptando su vida cotidiana a la incertidumbre energética, cocinando de madrugada o realizando actividades religiosas a oscuras.
Fuentes: Unión Eléctrica de Cuba (UNE)
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