Foto: Cuba en Miami
La reciente divulgación de la Letra del Año 2026 por parte de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba no pasó desapercibida. Tan pronto como se publicó, las redes sociales se llenaron de críticas, cuestionamientos e incluso ironías de cubanos que consideran que el contenido de la letra parece más una consigna estatal que un mensaje espiritual auténtico.
Muchos críticos señalaron que el documento evade de manera evidente temas clave como la libertad, la crisis económica y la realidad social que atraviesa el país. El perfil de Facebook ‘Arroz Congrí’ resumió la preocupación de muchos cubanos con una pregunta que rápidamente se volvió viral: “Los yorubas nunca hacen predicciones sobre la libertad de Cuba. Hablan de huracanes, del sol y de la lluvia, pero los santos cubanos no quieren la libertad de la isla?”
El tono crítico fue aumentando, y algunos usuarios optaron por la sátira. Un internauta escribió: “La Letra del Año 2026 no se diferencia de la de hace 67 años”, mientras que Yolaika Despaigne Villavicencio compartió imágenes de dirigentes cubanos y afirmó que son “la gente que redactó la letra del año yoruba 2026”. Otros no dudaron en ser más directos, señalando: “La Letra del PCC, no de Ifá”.
Aunque algunos religiosos defendieron la tradición y la Asociación Cultural Yoruba, varios admitieron que la organización ha “perdido credibilidad por su cercanía con las instituciones del Estado”, una crítica recurrente tanto dentro como fuera de Cuba. En este contexto, algunos recordaron que existen versiones de la Letra elaboradas por sacerdotes independientes, especialmente fuera de Cuba, que se perciben como “más cercanas al pueblo y alejadas del control del Partido Comunista”.
La Letra del Año 2026 fue presentada oficialmente el 1 de enero por el sacerdote mayor de Ifá Carlos Argudín Valenzuela, conocido como “Awo Ogunda She Omo Ala Aggayú”. El signo regente anunciado fue Ogunda Otrupon, con Oggún como deidad principal y Oshún como acompañante. Entre sus orientaciones se mencionan alertas sobre trastornos nerviosos, intoxicaciones, violencia intrafamiliar, y llamados generales a la higiene y el trabajo educativo comunitario.
Sin embargo, muchos cubanos señalaron que el verdadero problema no radica en lo que la Letra menciona, sino en lo que “evita decir”. Un usuario en Facebook comentó: “Le noté un estilo de redacción raro a la Letra del Año. Parece dirigida a corregir distracciones y reimpulsar la brujería”. La percepción de un discurso genérico y moralizante, alejado de las preocupaciones cotidianas de los ciudadanos, fue una crítica común.
Fundada en 1991 y oficialmente reconocida por el Estado cubano, la Asociación Cultural Yoruba de Cuba ha enfrentado acusaciones similares en el pasado. Desde su sede en La Habana Vieja, la organización celebra anualmente las ceremonias de Ifá el 31 de diciembre, con la participación de babalawos de todo el país. Mientras tanto, sacerdotes independientes, tanto dentro como fuera de Cuba, continúan publicando sus propias versiones de la Letra del Año, muchas de ellas con mensajes centrados en el cambio, la justicia y la renovación espiritual.
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