El cantante cubano Cándido Fabré vuelve a poner en sus canciones uno de los problemas que más golpean a los hogares de la Isla: el elevado precio de los alimentos. Esta vez, el artista, conocido por su respaldo al régimen cubano, dedica una composición al aceite de cocina y reclama que su precio disminuya.
En la letra, Fabré describe una realidad que resulta imposible ignorar para millones de cubanos: el aceite desaparece de los establecimientos estatales, los productos básicos escasean y los precios aumentan constantemente. También hace referencia a la venta por debajo del mostrador y al mercado informal, donde los alimentos pueden alcanzar precios muy superiores a los oficiales.
El problema aparece, sin embargo, cuando llega la hora de identificar las causas de esa situación. Fabré reclama que “bajen el aceite”, pero su canción evita mencionar directamente al principal responsable de las condiciones económicas que han llevado a los cubanos a pagar cifras cada vez más elevadas por productos esenciales: el propio Gobierno.
La escasez y el encarecimiento de los alimentos no son fenómenos aislados. Son parte de una crisis económica acumulada durante años, marcada por políticas que han reducido la producción nacional, desestimulado la actividad privada, generado distorsiones monetarias y debilitado todavía más el poder adquisitivo de los salarios.
En ese contexto, pedir simplemente que baje el precio del aceite puede resultar atractivo como consigna popular, pero deja fuera la pregunta fundamental: ¿quién determina las políticas económicas que han conducido a esta situación?
La canción refleja además una de las contradicciones más evidentes de la propaganda oficial. Se reconoce el sufrimiento cotidiano de la población —las bodegas vacías, los productos que no llegan por la libreta y el aumento de los precios—, pero se evita señalar a quienes administran la economía nacional y toman las decisiones que afectan directamente el abastecimiento.
El aceite se ha convertido así en otro símbolo de la crisis cubana. Para muchas familias, conseguirlo implica recorrer establecimientos, acudir al mercado informal o destinar una parte considerable de sus ingresos a un producto básico.
Fabré pone voz al malestar, pero no apunta hacia quienes tienen capacidad real para cambiar las condiciones que denuncia. Su reclamo termina siendo, por tanto, una petición para que baje el precio, sin cuestionar las políticas del sistema que ha llevado a que productos esenciales sean cada vez más difíciles de encontrar y más caros para los cubanos.
Fuente: Plataforma de Cándido Fabré
Rachel Arderi y Bebeshito se escapan al mar y presumen de su lado más romántico(Video)
Hace 21 horas
Roban pesas utilizadas para controlar a bebés en un consultorio médico de Manzanillo
Hace 31 minutos
“¡Viva Cuba libre!” se escucha durante misa por la Virgen de la Caridad en Madrid(Video)
Hace 2 días