Gillian Rodríguez, una niña cubana de solo 12 años y su abuela Georgina Sao enfrentan una situación extremadamente delicada en Palm Beach, Florida.
Llegaron a Estados Unidos en noviembre de 2023, tras una desgarradora historia marcada por la pérdida de Yenisley Perdomo —madre de Gillian e hija de Georgina— quien falleció en Cuba tras una larga batalla contra el cáncer.
"Yeni", como la conocían quienes la admiraban por su labor como defensora de los animales en la Isla, había conseguido una visa humanitaria que le permitiría tratarse en Estados Unidos. Sin embargo, la ayuda llegó demasiado tarde: murió poco antes de poder viajar, dejando a su hija en orfandad.
Tras su fallecimiento, Georgina asumió la tutela de su nieta y luchó incansablemente para sacarla de Cuba. A pesar de contar con un poder notarial del padre de la niña —que se encuentra en prisión—, las autoridades cubanas impidieron inicialmente su salida por no reconocer la custodia legal.
Georgina se plantó entonces en el aeropuerto de La Habana, sin recursos y decidida a no moverse hasta conseguir su objetivo. Finalmente, un cambio de aerolínea permitió que ambas pudieran abordar un vuelo hacia EE.UU.
Desde su llegada, la situación no ha mejorado. Viven en una habitación prestada, sin ingresos estables ni acceso a servicios médicos adecuados. La pequeña Gillian está sumida en una profunda depresión. Ha sido hospitalizada en dos ocasiones por salud mental, presenta pensamientos suicidas, se autolesiona y repite constantemente "Mamá ya no está", mientras sufre insomnio, pérdida de apetito y dificultad para concentrarse en la escuela.
Georgina, de 55 años, se encuentra emocionalmente colapsada. La tarjeta con la que cubre gastos básicos casi no tiene saldo. No puede pagar terapias, transporte escolar ni cubrir necesidades tan elementales como ropa, alimentos o una cama adecuada para la niña.
Ante esta situación crítica, la organización BAC-Habana —fundada por la fallecida Yeni— ha lanzado un llamado urgente a la comunidad, pidiendo solidaridad para Gillian y Georgina. Necesitan donaciones económicas (a través de Zelle o PayPal), alimentos, ropa, materiales escolares, medicamentos y, especialmente, atención médica y psicológica.
"Salvar ahora a quienes Yeni dejó atrás es una forma de honrar su legado de compasión", dice el comunicado. Yeni dedicó su vida a cuidar de quienes no tenían voz. Hoy, es su hija quien clama por ayuda, y su abuela quien intenta sostenerla.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo también escribiéndoles unas palabras de aliento. A veces, saber que no están solas puede marcar la diferencia.
WhatsApp de Georgina Sao: +1 (561) 453-5429
Zelle activo para donaciones.
Hazlo por Gillian. Hazlo por Georgina. Hazlo por Yeni.
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