El actor cubano Jorge Ferdecaz comparte esta semana una anécdota que rápidamente se vuelve viral entre sus seguidores: cómo logra comprar una docena de huevos orgánicos por menos de un dólar en Homestead, en el condado floridano de Miami-Dade. El hallazgo ocurre este martes y, según su propio relato, lo deja tan desconcertado que llega a sospechar que se trata de una broma.
“Docena de huevos orgánicos recolectados, empacados y almacenados; con extremo cuidado y mikimicancia; 90 CTV, ¿ehhhhhh ?”, escribe el artista al mostrar el cartón rebajado que encuentra en un supermercado Sedanos, ubicado en la 831 del noreste y la ocho calle. La publicación combina sorpresa y humor, un estilo que sus seguidores identifican de inmediato.
Ferdecaz explica que queda tan incrédulo que incluso piensa en “una cámara oculta”. Por eso, cuenta que le dice a su esposa que los pague ella, porque “ni muerto” se atreve a llegar con ese precio a la caja, temiendo que haya un error o que lo frenen en el momento de cobrar.
Su esposa, Laura Marcos, decide despejar la duda y pregunta directamente a la cajera cuál es “el precio real” de los huevos. La respuesta, según el actor, confirma lo inesperado: “Eseeee, el precio que ves es el correcto; ¿estás segura de querer llevarlos? La fecha de caducidad está muy cerca”.
Ya con la compra en casa, Ferdecaz remata la historia con una comparación en clave cubana, dejando claro que el vencimiento cercano no lo asusta. Dice que viene de “allí”, en referencia a Cuba, y lanza una frase que provoca carcajadas: “los pollos no tienen papel higiénico y para no dejar rastro de suciedad en sus posturas, no tienen más alternativa que apretar el culo, y darle a los pedales”.
La publicación desata una ola de comentarios en tono cómplice, con consejos y chistes sobre cómo “probar” si los huevos aún sirven. Entre las reacciones destaca la de la actriz cubana Ketty de la Yglesia, quien comenta: “A las seis de la mañana la carne de res y el picadillo estaban rebajados en Walmart. De nada”.
Otros usuarios suman recomendaciones clásicas: “Y pa’ estar seguro, solo es llenar una cazuela con agua, y si no flotan, están en talla”; mientras alguien ironiza: “Sí, sí, eso de caducidad es solo una sugerencia. De donde venimos, el pan, acabado de salir, ya estaba caducado”.
Incluso hay quien lo regaña en broma por no aprovechar más: “¡¡¡Cómo no te llevaste dos docenas!!! De última, metes una pila dee huevos duros que, una vez hervidos, caducan menos todavía”. Así, lo que empieza como una compra extraña termina convertido en un sketch colectivo donde el humor cubano hace el resto.
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