El gobierno del presidente Donald Trump ordenó este lunes el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en al menos 14 aeropuertos de Estados Unidos para apoyar las operaciones de seguridad tras la aguda escasez de personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), provocada por el prolongado cierre parcial del Gobierno federal. La decisión responde a un aumento de ausencias y renuncias de oficiales de la TSA que, al no recibir sueldo, han dejado a los controles de seguridad con largas filas y retrasos en terminales como las de Atlanta, Houston y Nueva York.
Según funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los agentes del ICE no reemplazarán directamente a los técnicos especializados de la TSA en tareas sensibles como el manejo de escáneres de rayos X o inspecciones profundas, sino que se encargarán de funciones de apoyo: control de multitudes, verificación de documentos, manejo de puertas y flujos de pasajeros para aliviar la presión sobre los agentes de seguridad aeroportuaria. El despliegue también busca mejorar la experiencia de viaje en medio de la alta demanda de vuelos durante la temporada, al tiempo que permite que personal calificado de la TSA vuelva a tareas críticas.
Sin embargo, la medida ha desatado una fuerte controversia. Sindicatos de trabajadores federales, incluyendo la unión que representa a los agentes de la TSA, han criticado la iniciativa, argumentando que los agentes del ICE no reciben la formación específica para seguridad aérea y que su presencia puede comprometer la eficacia de los controles de seguridad. Líderes sindicales han señalado que la solución real sería pagar a los agentes de la TSA y poner fin al cierre del Gobierno, en lugar de recurrir a personal de migración para cubrir funciones para las que no están preparados.
Organizaciones civiles y defensores de derechos humanos también han expresado inquietudes sobre que este despliegue pueda ser usado para intensificar las acciones migratorias dentro de los aeropuertos, lo que aumentaría tensiones entre viajeros y agentes, especialmente ante un historial reciente de operaciones agresivas por parte del ICE y debates políticos en torno a su rol en la seguridad nacional. Expertos han subrayado que el uso de agentes migratorios en funciones ajenas a su entrenamiento tradicional amplifica las dudas sobre la seguridad y la protección de los derechos de los viajeros.
Federal immigration agents deployed to Atlanta airport during shutdown
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