Periodista cubana se libró de su interrogador porque este ‘no tenía gasolina’

Periodista cubana se libró de su interrogador porque este ‘no tenía gasolina’

‘Los periodistas debemos dar seguimiento a los temas que una vez publicamos y eso me llevó este miércoles hasta una escuela en el municipio Rancho Boyeros. En uno de los inmuebles de ese centro docente viven, hacinadas, decenas de personas que perdieron sus casas cuando un tornado destruyó varios barrios de La Habana en enero pasado’, dijo la reportera.

“Algunos de ellos me conocieron mientras buscaba testimonios entre las ruinas de Luyanó, una de las zonas más afectadas por los vientos. Por eso no me sorprendí cuando mi teléfono sonó ayer en la mañana y una voz de mujer me dio las coordenadas para llegar hasta la escuela Villena Revolución, próxima al aeropuerto internacional José Martí. En sus palabras se notaba el desespero”, agregó.

“Más tarde comprendí que mi presencia allí no pasaba desapercibida por los custodios que controlan la entrada, quizá por una “filtración” de la llamada telefónica que tuvimos en la mañana y que podría haber alertado al personal de seguridad. De ahí, la hostilidad con la que me recibió el hombre apostado en la segunda garita”, reseñó en el diario 14ymedio.

“Ahí fue cuando la tecnología vino en mi ayuda. Como no podía acceder al lugar para hacer fotos y conocer las condiciones del salón donde duermen todos apiñados le pedí a una de las albergadas que tomara las imágenes y me las pasara a mi móvil por la aplicación Zapya, muy usada en Cuba para transferir archivos vía wifi. Me quedé afuera recopilando los testimonios, algo que no le gustó al militante del Partido”, añadió.

“Visiblemente molesto, el hombre pidió a otro de los vigilantes que llamara a la policía. Pensé que solo lo decía para asustarme y me quedé sentada al pie de la entrada del albergue haciendo las entrevistas. A los pocos minutos llegó la patrulla policial con dos uniformados”, relató.

“Tiene que acompañarnos a la unidad para aclarar esta situación”, le dijo el oficial a la comunicadora independiente.

“Me llevaron a la estación de policía de Santiago de las Vegas, donde pasé casi una hora sentada en el banco de la recepción. Un momento muy emotivo fue cuando llegaron un grupo de las mujeres albergadas para reclamar mi liberación. Pasaban los minutos y, cuando indagué por mi situación, me respondieron que debía esperar por “el especialista” de la Seguridad del Estado para una “entrevista”, cuenta Luz al portal referido anteriormente.

Según refiere, la policía no sabía qué hacer con su “caso” que no era de ellos, sino de la Seguridad del Estado. Pero, para su suerte, supo que el ‘seguroso’ que la atendía no iría a verla “porque no tiene gasolina” para la moto.

“No tienes credencial”, y eso “viola la Constitución“. “Sin autorización no puedes andar por ahí haciendo entrevistas”, le explicó el jefe de la unidad antes de liberarla.