Panamá, la tabla de salvación de muchos cubanos

Panama la tabla de salvacion de muchos cubanos

Los cubanos siguen viajando a Panamá, pese a los recientes cambios anunciados por ese gobierno en relación con las tarjetas de turismo, algunos van por cuestiones de negocio, otros para emigrar.

Allí, dice Diario Las Américas, es muy fácil reconocerlos. Hablan en voz alta y usan términos muy cubanos, mientras buscan la manera de gestionar las compras que llevarán a Cuba.

“A los cubanos que viajan en el Van no les interesan las interioridades políticas. Quieren saber si han abierto un nuevo negocio mayorista en la ciudad o donde encontrar alquileres baratos. La habitación de un hotel de calidad en Panamá fluctúa entre 40 y 80 dólares. Pero los cubanos que se dedican a importar ‘pacotillas’ [mercancía barata] conocen lugares que cobran menos. Y se dirigen al barrio antiguo de Panamá, una plaza de edificaciones coloniales remozadas”, asegura el portal.

“Ahí vive un cubano casado con una panameña que no es tan apretador. Cobra 15 dólares diarios y 4 por el desayuno. En cada habitación podemos dormir dos personas. Y ahorramos dinero”, comenta Javier, un antillano.

Maricela, residente en Pinar del Río y una amiga se dirigen por GPS a la tienda. Un grito desmesurado se escucha desde el segundo piso. “Oye, Maricela, sube pa’cá que ya me separaron las compras”, vocifera su amiga, relata el sitio.

“Allá va el escuadrón criollo, a comprar bermudas de mezclilla, a 5 dólares cada uno, un precio regateado por aquellos que van a adquirir una o dos docenas. Javier hace un trato con el dependiente y adquiere todo lo que queda en el almacén, alrededor de ochenta bermudas, a 3.50 dólares cada uno”, asegura.

Mientras que Javier, comentó que “en Cuba se pueden vender a veinte cañas (cuc) y te vuelan”, afirma y mentalmente saca cuentas de las futuras ganancias.

“Casi todos vienen a comprar. Dejan aquí un montón de dinero. Aunque siempre hay un frijol podrido que arma bronca cuando se da dos tragos. El único defecto que les veo a los cubanos es que muchos no son muy bien educados. Yo pensaba que después de tantos años de revolución y la fama de tener una educación de primera, eran más cultivados. Hablan gritando y gesticulan como simios. Otros son fanfarrones. Pero son buena gente”, expresa Anselmo, un panameño sobrecargo de Copa Airlines.