Expertos cuestionan alarma por drones y apuntan a una estrategia más defensiva que ofensiva
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 18 de mayo de 2026
La supuesta adquisición de más de 300 drones militares por parte de Cuba ha generado preocupación en Washington, pero analistas internacionales sostienen que no se trata de una preparación para atacar a Estados Unidos, sino de una medida de contención en un contexto de debilidad militar.
La reciente información sobre la supuesta compra de más de 300 drones militares por parte de Cuba reactiva el debate sobre las capacidades defensivas de la isla y su impacto en la seguridad regional. Según reportes basados en inteligencia citados por medios internacionales, estos equipos habrían sido adquiridos desde 2023 a países como Rusia e Irán, lo que podría generar inquietud en Washington por un posible uso ofensivo contra objetivos estadounidenses.
Sin embargo, varios analistas han pedido cautela frente a las interpretaciones más alarmistas. Entre ellos, el experto en relaciones internacionales Daniel DePetris, columnista del Chicago Tribune, sostiene que la narrativa de un ataque inminente no se sostiene desde el punto de vista estratégico ni militar. En su análisis, la capacidad operativa de las fuerzas armadas cubanas se encuentra seriamente limitada, lo que hace improbable cualquier acción ofensiva de gran escala contra Estados Unidos.
DePetris argumenta que el uso de drones responde más bien a una necesidad de modernización defensiva con recursos limitados. En un contexto donde el equipamiento aéreo convencional de Cuba es obsoleto o escaso, los drones representan una alternativa más accesible para tareas de vigilancia, disuasión y protección territorial. Según esta visión, el objetivo principal sería reforzar la capacidad de respuesta ante posibles amenazas externas, más que proyectar poder fuera de sus fronteras.
El debate se ha intensificado tras informaciones que apuntan a discusiones internas sobre posibles escenarios de conflicto en torno a la Base Naval de Guantánamo o incluso zonas del sur de Florida. No obstante, los expertos subrayan que pasar de la planificación hipotética a una acción militar real implicaría un riesgo extremadamente alto para La Habana, que podría desencadenar una respuesta inmediata y contundente por parte de Estados Unidos.
El contexto geopolítico añade complejidad a la situación. Las relaciones entre ambos países atraviesan un periodo de alta tensión, mientras Washington observa con atención los vínculos militares de Cuba con Rusia e Irán. Informes recientes también señalan la posible participación de ciudadanos cubanos en el conflicto en Ucrania, donde habrían adquirido experiencia en el uso de tecnología militar moderna, incluidos drones.
A pesar de estos elementos, la mayoría de analistas coincide en que la interpretación más realista es la de una estrategia defensiva. En este sentido, el incremento de drones no necesariamente implica una escalada ofensiva, sino un intento de adaptación tecnológica en un entorno de restricciones económicas y militares persistentes.
Fuente: Daniel DePetris