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El hantavirus enciende las alarmas en Cuba y despierta el traumático recuerdo del COVID-19

Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 13 de mayo de 2026

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El gobierno de Cuba activó protocolos sanitarios especiales ante la amenaza del hantavirus tras un brote internacional detectado en un crucero que dejó varios fallecidos. La situación ha reavivado en la isla el temor a una nueva emergencia sanitaria en medio de un sistema de salud golpeado por la escasez de recursos, medicamentos y personal médico.

La amenaza del hantavirus volvió a colocar a Cuba en estado de vigilancia epidemiológica y despertó inevitablemente los recuerdos más difíciles de la pandemia de COVID-19. Las autoridades sanitarias cubanas anunciaron esta semana la activación de controles especiales en fronteras, aeropuertos y puertos marítimos luego del brote detectado en el crucero MV Hondius, donde varias personas resultaron contagiadas y al menos tres murieron.

La alarma sanitaria provocó incluso una reunión encabezada por Miguel Díaz-Canel junto a expertos y científicos en el Palacio de las Convenciones de La Habana. Aunque el Ministerio de Salud Pública aseguró que hasta el momento no existen casos confirmados en Cuba, el gobierno reconoció el riesgo potencial debido al movimiento internacional de viajeros y al largo período de incubación del virus.

El brote internacional se originó tras la salida del crucero desde Ushuaia, Argentina, y posteriormente se expandió a varios países de Europa y América. La Organización Mundial de la Salud confirmó que el agente causante era la cepa Andes, considerada especialmente peligrosa porque es la única variante de hantavirus con capacidad comprobada de transmisión entre personas.

Las autoridades cubanas insistieron en que la isla no posee especies de roedores identificadas como reservorios naturales del virus. Sin embargo, los especialistas admitieron que el principal peligro radica en la posible llegada de viajeros infectados antes de desarrollar síntomas.

El temor social no gira únicamente alrededor del virus, sino también sobre la capacidad real del sistema sanitario cubano para enfrentar una nueva crisis epidemiológica. La pandemia de COVID-19 dejó profundas secuelas en el país: hospitales colapsados, escasez de oxígeno, medicamentos inexistentes y un sistema de salud severamente debilitado por la crisis económica.

Durante 2025, Cuba ya enfrentó brotes simultáneos de dengue, influenza H1N1 y chikungunya, mientras persistían los problemas de abastecimiento médico y las dificultades para sostener servicios hospitalarios básicos. Muchos ciudadanos recuerdan todavía las largas filas en farmacias vacías, la falta de ambulancias y las denuncias sobre deterioro en centros de salud.

La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, apeló directamente a la experiencia del COVID al recomendar medidas preventivas como el uso de mascarillas ante síntomas respiratorios y reforzar la vigilancia individual.

A pesar de la preocupación creciente, la World Health Organization descartó que el hantavirus represente actualmente un escenario de pandemia global comparable al coronavirus. El organismo aseguró que el riesgo internacional sigue siendo bajo y que la transmisión entre personas continúa siendo limitada.

Sin embargo, en Cuba la palabra “virus” ya activa una memoria colectiva marcada por el miedo, la incertidumbre y la fragilidad de un sistema sanitario que todavía no logra recuperarse completamente de la peor crisis de salud pública vivida en décadas.

Fuente: Presidencia y Gobierno de Cuba


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