Cubanos ‘acaparan’ preocupados por ‘los momentos más duros que quedan por delante’

Cubanos ‘acaparan’ preocupados por ‘los momentos más duros que quedan por delante’

Margot Bustamante es una jubilada cubana que reside en la barriada habanera de Lawton. Ella, como cientos de antillanos, ha tenido que empezar a acumular la mayor cantidad de comida posible para ‘los momentos más duros que quedan por delante’.

Según comenta a 14ymedio, “en la habitación donde antes dormía un nieto que emigró, Bustamante ha acumulado algunas latas de sardinas, papel sanitario, leche en polvo, jabones y velas”.

“La primera crisis que viví en mi vida fue la de 1970, tras la llamada zafra de los 10 millones”, “Lo llamaron ‘el año de la chiva suelta’ porque no había ni donde amarrarla”, bromea. “Así aprendí a prepararme para el desabastecimiento”, recuerda.

Actualmente está haciendo lo mismo y busca víveres que puedan conservarse por un largo período. “No es fácil porque ya han racionado las ventas y a veces tengo que hacer hasta dos veces la cola para poder comprar algo más de jabón o de pasta dental”, lamenta.

Por su parte, la titular del Ministerio de Comercio Interior en la isla, Betsy Díaz Velázquez, asegura que en muchos casos “se han creado demandas artificiales de los productos, a partir de la inseguridad de las personas, como ha sucedido con el aceite cuyo déficit ya se superó”.

“La policía está controlando las colas para entrar a la carnicería y evitando que una misma persona marque varias veces”, reseñó a 14ymedio un empleado de la céntrica Plaza de Carlos III en La Habana.

“Ha aumentado mucho en los últimos días la demanda de productos enlatados porque la gente tiene miedo de que vuelva el Período Especial”, agregó.

“Los encurtidos, los productos envasados en cristal y hasta algunas latas, como las de chorizos españoles, que apenas se vendían porque están muy caras ahora, tienen más salida porque son mercancía que se puede guardar por bastante tiempo sin que se eche a perder”, dijo.

“El martes la policía se llevó a dos hombres que habían comprado entre los dos más de 50 paquetes de perros calientes”, narró. “Se los llevaron para la estación de policía, les pusieron una multa y les confiscaron la mercancía”, detalla.

“En una reunión que tuvimos aquí nos dijeron que ahora los trabajadores tenemos que velar más porque eso no suceda”, refirió.

“Hay mucha gente que viene con niños y quieren que le den la cantidad que le corresponde por el adulto y también por el niño, pero eso no lo estamos permitiendo”, explica.

“Solo estamos despachando productos cárnicos a los adultos para evitar que alguien traiga un círculo infantil aquí y se lleve mucho de una misma mercancía”.