Cubana que intentó poner fin a su vida en Tapachula habla

Cubana que intentó poner fin a su vida en Tapachula habla

Hace pocos días, Cubita Now les informó sobre un lamentable hecho. En aquel momento reportamos que la cubana Yaquelín Blanco había intentado poner fin a su vida en la estación migratoria de Tapachula, Siglo XXI.

Ella temía que la deportarían a la Isla, así que se cortó las venas días atrás en la detención.

“Pasé la enfermedad, tirada en el piso, ardida de fiebre”, relata Yaquelín Blanco. “A toda hora, en mi cabeza daban vueltas la selva del Darién, el cadáver abandonado de un niño y el recuerdo de la anciana cubana”.

Tal y como narra pese a que ella y su esposo tenían amparo migratorio, como decenas de cubanos, “fueron detenidos mientras caminaban por las calles de Tapachula”.

Los retuvieron varias horas en una patrulla, luego, miembros del Instituto Nacional de Migración (INM) les dijeron que los llevarían a un centro de atención para migrantes.

“Al llegar, un guarda me requisó, me quitó los cordones de los zapatos e introdujo sus dedos en mis partes. Me sentí como una delincuente de la peor calaña”, relata la cubana.

“Vi embarazadas, adolescentes, ancianas y niños recién nacidos hacinados en celdas, tirados en el piso, prácticamente uno encima del otro”, añade.

“Me entregaron un colchón y una cobija con una mezcla fuerte de olores a vomito, sudor, orines. Estaba claro que la pasaban de emigrante a emigrante sin lavarlas”, señala.

“Uno cree que el llanto no tiene olor, pero los miles de lágrimas de las noches de desespero quedan en las prendas. El llanto huele a frustración, miedo, incertidumbre. Solo quien ha vivido este infierno reconoce su olor”.

“En Siglo XXI el peor trato es para los cubanos, allá somos menos que nada”, critica la cubana. “No dormíamos bien por el temor a una deportación en medio de la madrugada. El mínimo ruido o cualquier golpe en las rejas nos ponían alertas. Allí es normal que a las 3:00 o las 4:00 de la mañana llamen a los cubanos para ser deportados”.

“A los de otros países los sacan en el día, bajo la supervisión de defensores de derechos humanos, y los entregan a funcionarios de las embajadas, pero nosotros somos rechazados hasta por el Gobierno de nuestro país. Aprovechan la madrugada con los cubanos, porque en las instalaciones no hay nadie de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) o de derechos humanos”, indicó.

“Nos merecemos un trato digno y humano”, sentenció.

Con información de Diario de Cuba